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Capítulo 3- La fuga de Miracle (parte 2)

sábado, 28 de septiembre de 2013
Aquella reacción incluso sorprendió a Noa, quien estaba acostumbrada a ser ella quien hacía las cosas extrañas o fuera de la norma más que Dara, a quien siempre consideraban la más formal de las dos. Sin embargo no sería ella quien le llamara la atención y menos en aquella ocasión en la que disfrutaba de las reacciones de Heechul dejando escapar una risita por lo bajo.



Los que se habían quedado sorprendidos eran sin duda Donghae y Eunhyuk que observaban todo desde una distancia prudencial, casi temiendo que aquella mujer que había entrado allí como un relámpago pudiera arremeter contra ellos. Por lo pronto, Donghae tenía la boca abierta después de haber dejado escapar un: Woh…. Hyuk por su parte había pasado la mano por el pelo ligeramente largo apartándoselo de la cara.



Lo último que hizo Noa entonces fue seguir con la mirada a su amiga y observar el lugar hacia donde había ido a la espera de saber qué demonios había visto allí.



Heechul estaba cabreado y ver a Heechul enfadado no era el mejor de los espectáculos. Hangeng lo sabía bien, Leeteuk lo sabía bien, todos lo sabían demasiado bien en aquel apartamento. Y sin embargo, la chica morena le había ignorado por completo. Durante unos segundos pareció que se quedaba completamente inmóvil hasta que se incorporó todavía de espaldas a ellos. El tiempo suficiente para que Heechul llegara hasta ella con el ceño ligeramente fruncido.

—No sé qué clase de educación os darán en vuestro país, pero aquí no es de buena educación entrar avasallando en casas ajenas.

—Oh, cállate. — susurró Dara, provocando un gesto de completa sorpresa en el hombre antes de girarse.

El culpable de todo aquel lío estaba en los brazos de Dara que la sujetaba con cuidado: Miracle soltó un pequeño miau y se frotó contra su barbilla. El gesto de alivio de Dara estaba claro. La habían encontrado y estaba bien, perfectamente. Una sonrisa iluminó el rostro de la chica y miró hacia donde se encontraba Noa.

—¡La encontramos!

Y sí, estaba ignorando a todo el mundo. Incluido al chico que estaba a su lado y que parecía tener una tormenta de relámpagos y mil truenos sobre la cabeza.



Desde luego aquella era una escena que parecía creada directamente para una comedia, no solo porque la gata tenía una cara completamente pícara y estaba ronroneando feliz en los brazos de su ama, sino también por las caras que estaban poniendo aquellos chicos con lo que estaba ocurriendo. Y es que, que dos chicas entraran casi en ropa interior en tu casa no pasaba a menudo, pero en Corea pasaba aun con mayor dificultad que en otros países.



-¡Que cosa mas mona! -Dejó escapar Eunhyuk aproximándose hasta el animal para intentar acariciarlo, sin ninguna mala intención. Curiosamente parecía igual de sorprendido que ellas de encontrarlo allí.



—Se llama Miracle. —respondió Dara, moviéndose ligeramente para que el chico pudiera tocarlo, mientras sonreía. Los ojos azules de la chica brillaban ligeramente, ajena en cierta manera a la conmoción que había a su alrededor. Su amor por los animales estaba más que claro en esos momentos.



Sin embargo Donghae no estaba para nada sorprendido. El sabía muy bien cuánto le gustaban los gatos a Heechul y tambien imaginaba que despues de lo ocurrido en el aeropuerto el querría vengarse de algún modo, pero no podía imaginar que él supiera que aquellas chicas estaban viviendo allí. Sin embargo, se acerco lentamente a él por detrás hasta que pudo susurrar sin que nadie más les escuchara.



-Hyung…¿Es verdad que tu has cogido al gato?



Donghae tenía una forma amable de decir las cosas, tan amable que era imposible enfadarse con él, sobre todo porque de vez en cuando no entendía que alguna de esas preguntas que hacían podían resultar… molestas por así decirlo. Sus compañeros sin embargo estaban acostumbrado a que él se arrepintiera seriamente de hacerles daño en esas ocasiones llegando incluso al borde de las lágrimas.



Noa mientras tanto sonreía a Dara antes de alzar una mano al frente y después un pulgar de la misma señalandole que,como siempre, había resuelto la situación dado que Dara era quien solía apartarla de los lios. Sin embargo esa tranquilidad no le duró demasiado tiempo y después de revisar una a una la expresión de cuantos se encontraban allí en ese momento,miró a Heechul,preguntándole con la mirada sin saberlo lo mismo que preguntaba su amigo.



—¿Y cómo demonios queríais que supiera que el gato era suyo?



El chico preguntó, mientras se quedaba parado cerca de la chica morena con el gato en brazos. Observó por un momento cómo lo trataba y después miró a Donghae y a la otra chica de forma alternativa. No era adivino, aunque muchas veces pudiera parecer lo contrario. Y aunque a veces era vengativo, no era de los que jugaban con algo como aquello. Que los dos lo pensaran provocó que el ceño del chico se frunciera durante un instante.



— Me lo encontré maullando anoche por las escaleras como alma que lleva el diablo y le traje a casa para que al menos pudiera comer y estuviera en un lugar caliente.



¿Y por qué cojones se estaba él justificando? Que pensaran lo que quisieran. Hangeng por fin había descubierto lo que estaba pasando y Leeteuk, negó ligeramente acercándose a su compañero de grupo, apoyando la mano en su hombro.



—Deberías habernos dicho lo del gato, Heechul, no tenemos permiso de tener animales en los dormitorios.



—Como sea. —Heechul hizo un gesto con la mano y miró a las dos chicas. —No es horas para venir a casa de otra persona, menos vistiendo de esa manera y mucho menos metiéndose sin ser invitadas. — clavó la mirada en la chica que tenía el gato.



—Ya me gustaría a mi verte si se te hubiera perdido algo importante. —le respondió Dara, para después mirar a EunHyuk. —Parece ser que no somos bien recibidas, así que mejor nos vamos.



La morena sonrió al chico que estaba acariciando al gato, miró por un momento con la nariz arrugada a Heechul, inclinó la cabeza hacia el chico de chandal blanco y se dirigió hacia la puerta donde se encontraban el chico que les había abierto, Noa y Donghae.



Bueno. Era cierto que Noa estaba arrepentida de entrar así en la habitación, pero dicho arrepentimiento no le duró demasiado cuando vio la forma de comportarse de aquel chico, cuando todos los demás parecían casi ángeles caídos del cielo por lo bien que las trataban.



-Debiste haber puesto un cartel en el portal señalando que se había perdido un gato -contestó con lo que era una aparente tranquilidad. Pero es que Noa en aquel sentido era como las arenas movedizas, podían parecer inofensivas, pero cuando te acercabas a ellas demasiado estabas perdido - Y en cuanto a lo de venir aquí con estas ropas, puedes observar todo lo que quieras, quizás sea la primera y última vez en tu vida en que veas a chicas así.



Ahora el rostro de ella estaba completamente rojo pero era imposible saber si aquello se debía a la vergüenza por la situación o al enfado que acarreaba encima.



El resto de chicos estaban asombrados por el comportamiento de ellas. Acostumbrados como estaban a rodearse de chicas de apariencia dulce y tranquila aquello les pillaba a todos de sorpresa, sobre todo que se atrevieran a contestar a Heechul en un tema tan delicado como aquel.



Donghae sonrió. Al parecer su amigo había encontrado la horma de su zapato y, teniendo en cuenta que eran siempre ellos los que pagaban con ese tipo de comportamiento en él, la situación era realmente entretenida. En realidad todos parecían pensar lo mismo.



-¿Entonces vivís aquí?¿Puedo subir a visitar al gatito de vez en cuando? -Preguntó Eunhyuk que parecía permanecer ajeno a todo el follón que se estaba montando, sobre todo porque no le gustaban las discusiones, pero porque eso era un nuevo acontecimiento en unas vidas que por extraño que pudieran parecer llegaban a resultar monótonas. Además, aquellas chicas eran amigas del hermano de Donghae, que al mismo tiempo era prácticamente hermano de todos ellos. Total, que todo quedaba más o menos en familia.



—Cuando quieras, vivimos en el apartamento del piso trece. —contestó Dara sonriendo a EunHyuk ya desde la puerta donde se encontraba su amiga. —Se llama Miracle, por cierto… está claro que esta pequeña es un milagro con patas…

Miró a su amiga, con una sonrisa, recordando la forma en que la habían encontrado y cómo había vuelto a aparecer. No se lo había querido decir a su amiga, pero Dara se había imaginado lo peor. No podía evitar ser demasiado realista en ocasiones y según iban buscando sin encontrarla, se había imaginado que la pequeña se había escapado del portal. Miró entonces hacia Heechul que estaba claro que intentaba por todos los medios controlarse, pero la mirada que les echó incluso para ella hablaba de peligro y eso que no le conocía de nada.

—No tenía yo nada mejor que hacer a las tres de la mañana que poner carteles de se busca. —respondió el chico mientras las observaba con los ojos ligeramente entrecerrados. —Si tanto os preocupáis por el gato, la próxima vez no dejéis la puerta abierta para que se pueda escapar.

Tras decir estas palabras y considerando que el tema estaba terminado, Heechul se dirigió hacia la cocina acompañado por Hangeng que había recordado que tenía el desayuno a medias. Esa semana le tocaba a él. A veces hacían turnos, pero por alguna razón que no entendía muchas veces él tenía que hacer muchos más que los demás si querían estar bien alimentados. Sin embargo, Heechul no había dicho la última palabra y se detuvo.

—Ah, por cierto. —sonrió entonces mientras la miraba de arriba abajo, sin ningún pudor aparente. —Aunque para algunos pueda ser un espectáculo apetecible… a mi me gustan las chicas que insinúan y que no enseñan abiertamente.

Tras una sonrisa, claramente de suficiencia, Heechul se giró para seguir caminando en dirección hacia la cocina. La mirada de Leeteuk le siguió por un momento y se acercó hasta donde se encontraban todavía Donghae y Eunhyuk con las dos chicas.

—No se lo tengáis en cuenta, no tiene demasiados buenos despertares. —sonrió de esa manera que le hacía parecer un ángel. —Mi nombre es Leeteuk. —y el líder de Super Junior sí que no pudo manejar un ligero rubor que se le subió al rostro al mirar a las dos mujeres occidentales que tenía delante de él con tan poca ropa.

Noa, lejos de preocuparse por lo que había dicho el hombre, terminó sacándole la lengua y dándole la espalda con toda la dignidad de que era posible llevando aquella ropa,que no era mucho. Además, por lo que a ella respectaba el resto de chicos presentes le eran mucho más interesantes que Heechul.

-Es un placer Leeteuk -contestó ella haciendo una ligera inclinación, no demasiado grande teniendo en cuenta que cada vez que agachaba la espalda la camisa que llevaba descubría un poco de sus nalgas.Luego miró a Eunhyuk- claro, estais todos invitados a subir cuando queráis, después de todo habéis cuidado de Miracle… y seguro que de vez en cuando os apetece salir de aquí.



A la joven le llamaba especialmente la atención que vivieran tantos chicos en un mismo piso, lo cual hubiera sido normal en un piso de estudiantes… y por la edad bien podrían serlo, como ellas, pero lo cierto es que había algo en ellos que no les encajaba con todo aquello. Sin embargo y en general parecían ser chicos agradables y ella empezaba a estar muy agradecida con los vecinos que les había tocado en suerte.



-¿Te ocurre algo? -Le preguntó de pronto Donghae al darse cuenta de que la mujer estaba cojeando notablemente, aunque en el frenesí de buscar al animal ella no se había dado cuenta de que tanto andar y tanto subir y bajar escaleras podría haberle hecho más daño al pie.



-No, es solo que el otro día casi me caigo en las escaleras y bueno…me hice un poco de daño…pero nada que no pase con reposo.



Entonces los chicos se miraron entre sí y Eunhyuk dejó escapar una alegre carcajada que ella en un primer momento no comprendió, pero que le quedó aclarada con las siguientes palabras del joven.



-Entonces…¿Tu eres la chica a la que Siwon encontró el otro día?



-¿El vive aquí? -Preguntó sin darse cuenta de que estaba mostrando un repentino interés que no solía tener en demasiada gente, lo cual no hizo sino que la sonrisa de los chicos se ampliaran.



-Bueno, vive en otro piso… pero es amigo nuestro. Ahora está trabajando, si no le hubiera pedido que subiera -contestó Eunhyuk sin perder su buen humor y la sonrisa en los labios que procuraba cubrir con la mano.



-En todo caso parece que hay algo que que quiere que seamos amigos -Dijo Donghae que parecía realmente sorprendido y alegre a la vez.



—Bueno, no quiero ser desagradecida ni nada por el estilo…—Dara comenzó a decir, tras haberse quedado callada con la presentación de Leeteuk al que se había quedado mirando con cierta curiosidad. Demasiado blanco para su gusto, ella que solía vestir siempre de negro o casi siempre. —Pero creo que es hora de que nos vayamos yendo ya, me imagino que todos tenemos cosas que hacer.

Mientras hablaba, pasaba a Miracle a brazos de Noa y sonreía brevemente a su amiga. Leeteuk asintió. Desde la cocina se podía escuchar el rumor de una conversación y de cacharros moviéndose. Estaba claro que les había interrumpido en su desayuno y ante la referencia del trabajo del otro chico, el misterioso salvador de su amiga, Dara se había dado cuenta de dos cosas: las horas que eran y las pintas que llevaban. Ella había estado bastante más cómoda porque en cierta manera se encontraba más vestida que su amiga.

—Ha sido un placer y muchas gracias por todo. Siendo vecinos, seguro que nos vemos otro día. —una nueva sonrisa y miró entonces de nuevo hacia Noa.—¿Vamos? Habrá que ponerte algo en ese tobillo de nuevo.

Leeteuk asintió instantes después. Sus agendas siempre estaban ocupadas con miles de actividades diferentes y, por otro lado, en cierta manera estaba nervioso por si acaso aparecía el mánager y se encontraba con esas dos chicas tan ligeras de ropa en su casa.

—Claro, nos vemos otro día. —volvió su mirada hacia Donghae y EunHyuk. —Vamos a desayunar, hoy va a ser un día complicado.

Tras decir esto, el muchacho hizo un gesto para que entraran en el apartamento, quedándose con la puerta sujeta para que pasaran y dispuesto a cerrar una vez que lo hicieran.

-Adiós -dijo ella despidiendote de todos con la manita y siguiendo a Dara como un cordero camina hacia el matadero.Si,le dolía el pie y no poco,pero estaba a gusto allí… aunque fuera extrañó, algo la decía que aquello no quedaría allí.


Capítulo 3- La fuga de Miracle (Parte 1)

Habían pasado ya dos semanas desde que habían llegado a Corea. Apenas habían tenido tiempo de nada, demasiado ocupadas con la mudanza y con las clases de coreano. De forma lenta se estaban acostumbrando a su nueva vida. Incluso habían comenzado a hacer amistades. Aun así, era mucho más fácil yendo las dos juntas.



Dara se estiró para apagar el despertador aquella mañana de domingo y suspiró por un momento claramente agotada. Al menos ese día no iban a tener que hacer nada, podría vaguear todo lo que quisiera, quizá propusiera a Noa ir a algún lado. Sí, era una magnífica idea. Bostezó estirando los brazos por encima de la cabeza y de una patada se libró de la sábana que tenía por encima.



Al posar los pies descalzos en el piso se estremeció, pero ni siquiera se puso las zapatillas. Le gustaba la sensación, sobre todo porque el calor de Seúl era horrible. Vestida apenas con unos pantalones cortos y una camiseta de tirantes en color negro, salió de la habitación para acercarse hasta la cocina. Eran las diez de la mañana. Respiró hondo y dejó escapar un pequeño bufido. Necesitaba café para despertarse.



No estaba segura de dónde se encontraba Noa, si seguía durmiendo o no, pero estaba segura de que agradecería tener café recién hecho. Había algo que era de lo primero que habían desempaquetado cuando llegaron: la cafetera italiana. Comenzó a preparar el café y cuando estaba cogiendo las dos tazas se dio cuenta de que le faltaba algo… No había ronroneos, ni un cuerpo peludo frotándose contra sus piernas, buscando tirar el azúcar o directamente maullando para buscar su atención.



No quiso ponerse nerviosa, era normal que fuera a dormir con Noa. Ambas habían congeniado desde el primer momento. Se puso los cascos del reproductor de música y comenzó a tararear y bailar por la cocina. Era una de las tantas manías que tenía, como la de no dar nunca las luces cuando se movía por la noche y lo que provocaba que más de una vez Noa se hubiera metido un susto de campeonato.



Una sonrisa divertida apareció en sus labios. Por una vez, sin que sirviera de precedente y considerando que era una negada en la cocina, se puso a preparar el desayuno: un par de zumos de naranja, tostadas… —al menos eso sí que sabía hacerlo sin quemar la cocina en el intento —, precisamente con una de estas últimas estaba en la boca mientras terminaba de colocar las cosas sobre la mesa de la cocina.



Noa había estado viendo Full house hasta bastante tarde en realidad. Después se había deslizado como buenamente había podido hasta su cama y se había dejado caer allí. Sin embargo al escuchar a Dara andar por la casa ella no pudo evitar despertarse, y con cara de sueño apareció en el hueco de la cocina.



Llevaba simple y llanamente una camisa de hombre, que era lo que más le gustaba para dormir, que por ser de una talla más grande a la que solía utilizar ella le cubría justamente hasta la zona por debajo de las nalgas dejando ver las piernas largas y pálidas. Tenía el cabello completamente revuelto y las marcas de la almohada en la cara.



-Woaaaaaaaaah -exclamó mientras se estiraba intentando así desperezarse- ¿Que hora es? Casi no he dormido nada en toda la noche,Miracle ha decidido que todos los libros que tengo ordenados en los estantes no estaban bien allí y ha decidido tirármelos encima. Que por cierto, no se donde se ha metido esa hipoglúcida.



Se frotó un ojo con la cara interna de la mano y después, como perro de presa, comenzó a olfatear dándose cuenta finalmente de que alguien había hecho.



-Pues…. estoy dudando entre el café y el ginseng en realidad, creo que hoy voy a necesitar algo que me ayude a llevar el día a día.



Dara se sobresaltó al ver movimiento por el rabillo del ojo, pero llegó a escuchar lo que Noa dijo quitándose con rapidez los cascos, arqueó ligeramente las cejas y negó por un momento.



—¿Ginseng? ¿No has aprendido la lección ya? ¿Te recuerdo lo que nos pasó la última vez que lo tomamos? — porque ella lo recordaba perfectamente: no había podido dormir hasta pasadas las tres de la mañana, también es que se habían tomado entre las dos prácticamente tres teteras. —Miracle no está aquí… pensaba que estaba durmiendo contigo.



-Pero aquel día lo tomamos a las tres de la tarde- contestó ella durmiendo mientras se dedicaba a prepararlo. Lo necesitaba si no quería ir durmiéndose por las esquina



Así pasaron unos minutos en los que la chica rezongaba de haberse tenido que levantar tan pronto, de que aún le dolía el tobillo después de lo del otro día, de que el ginseng no tenía el suficiente azúcar y que sabía a rayos. Hasta que al fín se dio cuenta de lo que su amiga había dicho.



-Y….. Si no está contigo, no está conmigo y no ha venido a pedir comida como siempre….¿Dónde está?



Se terminó la bebida de un solo trago y después corrió hasta el salón, al baño, al vestidor y a la biblioteca buscándola por todos lados con las fuerzas que el susodicho ginseng rojo la insuflaba.



—Mierda. —susurró Dara, porque se imaginaba lo que podría haber pasado. Con otra tostada en la mano, que era la que había estado comiendo, se dirigió hacia la puerta. Soltò una maldición en español que seguramente hubiera hecho palidecer a un camionero y se giró hacia el interior. La puerta se encontraba ligeramente entreabierta. —¡Noa!



El día anterior habían llegado las últimas cajas y se las habían subido los del servicio de mensajería a eso de las ocho de la noche. Tarde, no, lo siguiente, pero lo habían agradecido. El problema es que no habían cerrado bien la puerta y ahora se encontraban con el problema que tenían entre manos. La gata, que era un verdadero terremoto, se ve que había terminado de encontrar una rendija por la que se había escapado.



Ella salió corriendo hasta la puerta y al verla abierta no pudo menos que dejar escapar un SINCHA. Rápidamente se puso unos calcetines de esos de andar por casa que usaban allí, y sin ponerse más ropa encima, salió corriendo por las escaleras.



-Vamos Dara, bajemos a ver si la puerta del portal está abierta, y si no lo está subimos por las escaleras buscándola y preguntamos piso por piso.



Ella no parecía darse cuenta de que en Seul, Corea, estaba prácticamente desnuda. Le daba igual. Había tomado verdadero cariño a la gata y no quería que la pasara nada. Además, una vez perdida a ellas les sería mucho más difícil buscarla teniendo en cuenta que no eran por allí.



Dara asintió, estaba por completo de acuerdo con ella. Se dirigieron hacia el ascensor dándole. A ella no se le olvidaba que Noa había estado quejándose del tobillo incluso el día anterior. No lo tenía todavía bien curado. Una vez dentro del ascensor, descalza porque ni siquiera había pensado en que debería haberse puesto algo, con las llaves en la mano —porque para eso sí que le había llegado el sentido común — y sin nada más puesto que el pijama, se volvió hacia Noa.



—La encontraremos, seguramente no se habrá atrevido a salir a la calle. —lo cierto es que estaba tan preocupada como ella. Había un parque delante que era perfecto para que Miracle desapareciera entre los arbustos. Suspiró por un momento.



Una vez en el piso inferior, se aseguraron que la puerta del portal estaba cerrado —bajo la mirada incrédula del portero, todo había que decirlo — y se acercaron a las escaleras para comenzar con la inspección, piso por piso. Esperaba que no tuvieran que llamar a demasiado pisos. Con un poco de suerte la encontrarían agazapada en alguno de los pasillos acojonada. Aunque Dara comenzó a rezar a los dioses, del pasado, del presente, del futuro e incluso extraterrestres esperando que alguna fuerza —fuera la que fuera — la escuchara. No quería que Noa pasara por todo aquello.



Noa no sabía cuánto tiempo  llevaban subiendo escaleras y llamando a puertas. Lo cierto es que el tobillo le dolía mucho no, muchísimo. Sentía que todo lo que le había ayudado Siwon el otro día no estaba sirviendo absolutamente de nada y es que aunque intentaba ocultarlo, ya cuando estaban alrededor del piso catorce le costaba incluso posar el pie.



-Vaya gente caca, siquiera se deciden a abrir la puerta, y encima mira como tienen todo- contestó ella señalando unas pintadas un tanto extrañas que había en las paredes a ambos lados de la puerta.¿Estaban locos acaso?.



Sujetándose de la barandilla de la escalera terminó caminando hacia el piso superior terminando finalmente en la puerta que estaba justamente por encima del piso anterior. Llamó al timbre y se escuchó uno de esos sonidos animados, que parecían sacados de un programa infantil, que los coreanos ponían en los timbres.



Dara se mordisqueó los labios, claramente nerviosa. Parecía que no había manera de conseguir que la gata apareciera. Suspiró por un momento hasta que de repente la puerta se abrió. Un chico se las quedó mirando con cara de circunstancias cuando la vio aparecer, pero ambas estaban tan nerviosas por la situación que ni siquiera le dieron importancia.



—Hola, perdona por molestarte a estas horas, pero se nos ha escapado una gata y andamos preguntando a los vecinos, ¿la has visto? —Dara habló con rapidez en coreano, con ese acento extraño que a veces les dificultaba ser entendidas.



Y pudo ver, con total claridad, que el chico no terminaba de entender qué era lo que le estaba pidiendo porque se giró, entornando la puerta, y entrando de nuevo en el piso. Cruzó la mirada con su amiga, encogiéndose por un momento de hombros. Por un momento sin saber si marcharse o seguir. Mientras tanto el chico, Hangeng tal y como todos lo conocían en el interior de aquel apartamento, se dirigió hacia la cocina donde un chico se encontraba delante de una taza de café intentando despejarse.



—Hay dos chicas en la puerta, pero no entiendo lo que me dicen. Hablan raro. —la voz profunda del chico hizo que el otro alzara la mirada y bufó por un momento.



—Dilas que no queremos nada. ¿Has pensado que puede ser alguna fan? —el chico se incorporó con la taza en la mano para dirigirse hacia la puerta. —¿Y encima has dejado la puerta abierta?



—No… parecían fans.



Heechul cruzó la mirada con él arqueando las cejas y negó para sí cubriendo la distancia hacia la puerta en un par de zancadas y abriendo la puerta. La cara de circunstancias que puso no era ninguna broma. Delante de él estaban dos personas que no pensaba volver a ver en toda su vida. Señalando a Noa se quedó durante unos segundos en silencio.



—¡Tú!



Noa tardó en reaccionar unos momentos demasiado cansada como estaba en ese momento, pero al caer de que la persona que estaba delante de ella era Heechul…. no pudo menos que responder.



-¿Donde esta mi gata? No puede ser que seas tan….tu….que te hayas vengado así. Y además…. ¿que haces tu aqui?



Ella no se había dado cuenta de que se estaba portando mal, pero es que estaba cansada y preocupada, y por encima de todo había tomado te de ginseng rojo aquella misma mañana, así que estaba bastante hiperactiva en esos momentos.



Noa había examinado con curiosidad al chico que les habia abierto la puerta y que parecía no entenderles demasiado bien, pero en realidad aquello no le llamaba demasiado la atención dado que no era la primera vez que le pasaba en Corea, y seguramente no seria la ultima. Pero en su opinión si estaba allí por algo tenia que ser, no podía haber tantas coincidencias.



Tampoco se había dado cuenta de que ambas llevaban una pinta un tanto extraña. Es más, llevaban tan poca ropa que sin duda cualquiera que les viera pensaría que eran unas frescas. De hecho, aquel chico que les había abierto la puerta las había mirado a los dos de arriba abajo, de forma disimulada por supuesto, pero el gesto que esbozó en su rostro no podría haber sido descifrado fácilmente.



—¿Perdona? —preguntó Heechul arqueando las cejas mientras le miraba de arriba abajo. —Al final voy a estar equivocado y si que vas a tener más experiencia con los hombres de lo que pensaba. —la sonrisa de medio lado se acentuó todavía mal.



Mientras tanto, Dara se encontraba ligeramente hacia un lado, mirando hacia el interior. Volvió la mirada hacia su amiga y al chico que habían conocido en el aeropuerto. Desde luego era capaz de sacar de quicio a cualquiera. Hangeng, por su parte, miraba de un lado hacia el otro. Entendía más o menos la situación, por supuesto, el problema era el acento extraño y la velocidad con la que se estaba desarrollando todo.



—¿Habéis visto entonces una gata o no? —preguntó la morena de pelo corto.



-¿Perdona? - volvió a preguntar ella de forma que casi parecía estar haciéndole burla a aquel hombre, pero no era así, simplemente no se daba cuenta de lo que estaba hablando el.



Pero de pronto se dio cuenta de que no llevaba la ropa adecuada para estar allí y descendió las manos hasta sujetar la parte de abajo de la camisa haciendo que esta bajara un poco más, sin darse cuenta de que así descubrió también una porción mas de su piel en la parte superior. Nuevamente no era algo voluntario pero Noa, aunque no lo pareciera, era bastante vergonzosa en algunos momentos.



-No es eso, hemos perdido a nuestra gata y hemos bajado corriendo a buscarla para que no la ocurriera nada, es por eso que estamos así…¿entiendes? ¿es que tu no harias lo mismo?- preguntó finalmente como si lo dudara en realidad.



El tiempo de conversación había dado lugar a la aparición de mas chicos, dos concretamente. Uno de ellos era Donghae, a quien ya conocía más que de sobra, pero el otro, un chico muy delgado de cabello teñido de rubio, la miraba sin comprender nada. Donghae sonrió nuevamente aunque ella pudo apreciar un ligero rubor en las mejillas que era aún más intenso en el rostro del otro chico. Noa simplemente hizo una ligera inclinación de cabeza.



-Buenos días, siento las molestias, estamos buscando a nuestro gato. -Ahora la que estaba realmente sonrojada era ella. Después se inclinó también delante del otro hombre- Mi nombre es Noa.



Aquel chico rubio la examinó un par de veces de arriba abajo. El chico rubio, sin decir nada y sin hacer demasiado caso al enfado aparente que tenía Heechul, se inclinó también hacia ella.



-Mi nombre es Lee Hyuk Jae, pero puedes llamarme Eunhyuk. Es un placer, Donghae y Heechul nos han hablado mucho de vosotras.



Y parecía que aquel lugar tenía algo de “camarote de los hermanos Marx” porque no fueron los únicos en aparecer, también lo hizo otro chico, de cabello rubio y vestido con un chandal blanco que se quedó a unos pasos de ellos. El primero de los chicos que apareció miraba de un lado para otro con gesto de confusión en su rostro. Respiró hondo por un momento al tiempo que se fijaba en el rostro de la chica de pelo corto y moreno, que se inclinaba en ese momento para saludar a Donghae.



Hangeng reconoció gracias a la presentación de la chica de quién se trataba. La situación le resultaba de lo más extraña y eso que en aquellos dormitorios podía pasar cualquier cosa. Sin embargo en esos momentos no estaba muy seguro de dónde mirar o qué hacer.



Y menos cuando la morena soltó una exclamación, pasando por entre todos ellos y dirigiéndose directamente al interior del apartamento. El chico vestido de blanco, Leeteuk —y seguramente el resto de los que estaban mirando desde la puerta — pensó que se le iba a lanzar encima, aunque en el último momento hizo una especie de quiebro hacia la izquierda dirigiéndose hacia una maceta que había allí.



Dara tenía sus razones, no era una acosadora, ni nada por el estilo.



—¡Oye! ¡A dónde vas tú! —exclamó Heechul que había recibido un ligero empujón por parte de la morena de pelo corto, la misma que le había parecido la más “normal” dentro de que le había intentado dar lecciones de comportamiento, claro.



Sin embargo, no le hizo ni caso, sino que se agachó para rebuscar algo entre las plantas, tras otra nueva exclamación que se parecía sorprendentemente a una especie de grito de batalla. Durante unos segundos se quedó ahí, provocando que Heechul con todo el cabreo del mundo se metiera hacia dentro con la clara intención de sacarla. ¿Pero qué demonios las pasaba?
 

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