Capítulo 2: Paseo en coche

—¿Ajhumma? ¿quién es una ajhumma? —preguntó frunciendo el ceño. Y después voló su mirada hacia la de su compañero y amigo. —Ya sé que se lo prometiste a tu hermano, pero me niego a llevar a este par de locas a donde quiera que las tengas que llevar. —miró a la chica de nuevo. —Fuera… del… coche… ya. —ordenó marcando cada una de las palabras.



Ella alzó la mirada como quien no quería la cosa, pero por su expresión en el rostro quedaba bastante claro que no sabía a lo que se refería aquel hombre. ¿Que había dicho mal?.



-Tu…¿No? -Preguntó toda perpleja mirando alternativamente tanto como a su amiga como a Donghae, sin caer en cuenta que Heechul en realidad era un hombre,y no una mujer. Pero de pronto recordó las grandes discusiones que había tenido con un amigo de España el cual se empeñaba en decir que los coreanos eran femeninos, todos. Vale… puede que estuviera equivocado y no fuera así, pero si era cierto que algunos hombres allí sí se parecían bastante a mujeres- Si no es así… lo siento… Digamos que no estoy acostumbrada a los hombres de aquí, pero no pienso bajarme del coche.



Y lo decía muy en serio. No había estado dando vueltas y vueltas a aquel parking, que más bien parecía Mordor, para terminar teniendo que tomar un taxi que luego vete a saber en dónde te dejaba. Las manos de ella se alzaron hasta los cinturones de seguridad, y se pasó uno alrededor del cuerpo,sujetándolo con las manos y cubriéndolo con la cazadora de cuero…a ver si el chico se atrevía a meter la mano allí para que ella se bajara. ¿En España? Puede. En Corea, no lo creía.



El otro chico examinaba la escena con una sonrisa de oreja a oreja y sin decir nada, pero cuando vio que Dara se ocupaba de subir las maletas a la parte trasera del coche, él se apuró en ayudarla, y eso ya era sentencia suficiente sobre lo que pensaba de las palabras de Heechul. Había dos razones principales para que hubiera optado por ponerse de parte de las mujeres: la primera de todas era que le había hecho aquella promesa a su hermano, que tenía en muy alta estima a aquella extraña mujer,y para él la familia era una de las cosas más importantes en esa vida. La segunda, era que se estaba divirtiendo realmente con aquella situación… Y más se divertiría al contárselo a sus compañeros aquella noche en los dormitorios.



Heechul sentía una mezcla de frustración y perplejidad que solo aumentaba, de forma clara, su enfado. No era una persona paciente, nunca lo había sido, ni tenía el sentido de la honorabilidad tan marcado como otros de sus compañeros. Mirando con claro gesto de sorpresa a la chica que se había metido en el coche dejó escapar el aire con lentitud. Si por él hubiera sido la hubiera sacado a rastras, pero se contuvo.



—Está más que claro que no estás acostumbrada a los hombres. — respondió el chico, generalizando mientras la miraba solo un segundo y después volvía su atención a Donghae. —No me vuelvas a pedir ocuparme de asuntos como este.



Dara que había estado intentando contenerse en todo momento la risa, explotó de nuevo y se coló por debajo del brazo del chico que se encontraba apoyado en el capó, sentándose con total comodidad en el coche y poniéndose el cinturón mientras se estiraba.



—Cuanto antes nos movamos, antes te librarás de nosotros. —miró a ambos chicos y tomó la puerta para cerrarla provocando que el chico se tuviera que separar.



Éste miró a Donghae por encima del capó y con cara de muy pocos amigos por no haberse salido con la suya, se acercó al asiento del copiloto para entrar y cerrar con un portazo que retumbó en el estacionamiento. Era su forma de dejar claro lo que opinaba de aquella situación. De la misma manera que en cuanto Donghae arrancó el coche, él se movió para poner la radio y aumentar el volumen en cuanto la música se puso a sonar.



Llevarlas no significaba tener que hablar con ellas y pensó en algo muy sencillo: solo serían unos minutos, después no las volvería a ver en la vida. Con ese pensamiento, apareció por fin una sonrisa.



Mientras Noa sonreía a su amiga, Donghae parecía estar más preocupado por la conducción que por lo que pudiera decirle su amigo.



-No se de qué hablas -le respondió finalmente a Heechul mientras permanecía atento a la carretera delante de sí- en un principio quería venir Leeteuk, pero tu fuiste el que se empeñó en acompañarme cuando te dije que veníamos a buscar a dos chicas.



Seguramente ese chico no hubiera sido así normalmente. Noa le examinaba con curiosidad y lo que le quedaba claro es que no parecía mala persona, que jamás diría algo así para hacer daño a un amigo. Sin  embargo de lo que si se daba cuenta era de que no parecía demasiado seguro al volante. Los dedos tamborileaban constantemente sobre el volante cuando se paraban delante de un semáforo, y él no dejaba de mirar de lado a lado. La joven sonrió, ella no se había sacado aún el carnet de conducir porque estaba segura de que tendría más de un accidente, así que le comprendía.



-Desde luego con hombres como tu no, ni ganas -Contestó finalmente a Heechul en lo que intentaba ser una broma para relajar el ambiente. ¿Acaso el hombre creía que se sonrojaría al escucharle mentar ese tema? No,ni mucho menos. Noa hubiera podido contestarle de una forma menos comedida, pero sabía dónde se encontraba y que las costumbres de aquel país no eran como las españolas.



La mirada de la mujer se centró entonces en los edificios que se veían al otro lado de la ventanilla de aquel coche, en la gente de las calles. De vez en cuando, cuando reconocía algún lugar por haberlo visto en algun dorama, le presionaba a su compañera la pierna para que lo viera con ella.



-Se me olvidaba daros la dirección donde tenemos que ir, Dongwha me lo pidió - dijo de pronto al darse cuenta de que sus pensamientos no se encontraba en ese momento donde debían. La mano se coló dentro de sus bolsillos hasta encontrar un papel- Como llevamos horas sin comer, pensamos ir a este restaurante…. que tiene muy buena fama en nuestro país y no queda lejos de nuestra casa, con lo que podemos ir en metro después y así no os molestaremos tanto tiempo.



—No me sienta nada bien el papel de taxista. —masculló Heechul, pero fue el que se giró para mirar a la chica que había hablado. Tampoco le sentaba nada bien el no haber caído en que Donghae al volante era casi tan peligroso como Leeteuk. Casi. Estaba demasiado enfurruñado como para ser agradable, por lo que sin una palabra le arrebató el papel de la mano.



Dara arqueó las cejas. La verdad es que se lo estaba pasando bien, pero cada vez comenzaba a estar más molesta por la situación. Si había algo que la caracterizaba era ser demasiado protectora con sus amigos y en el caso de Noa en ocasiones pecaba de sobreprotectora. Se movió hacia delante tocando el hombro del chico y sin ningún tipo de pudor clavó su mirada en sus ojos.



—No te cuesta nada ser amable, dentro de un rato ni siquiera te acordarás de nosotras.



— Dentro de un momento, con suerte, llegaremos vivos. —respondió él tras mirar a Donghae, tras darle la dirección. Definitivamente el enfado le había jugado una mala pasada. Aun así no pudo evitar sonreír divertido ante la cara de concentración de su amigo antes de volverse de nuevo hacia atrás para mirar a ambas. —No se puede decir que sea la mejor compañía del mundo, pero no está del todo mal, para ser nuestros últimos momentos.



Una media sonrisa apareció entonces, de esas en las que se alzaba solo una parte de sus labios. La morena de pelo corto chasqueó la lengua y se echó de nuevo hacia atrás apoyándose en el respaldo. Solo segundos después se cruzó de brazos.



—Si estás intentando darnos miedo… vas a necesitar mucho más. —le sonrió y después se volvió hacia donde su amiga miraba los edificios de Seúl como si fuera lo más importante del mundo. Ella misma estaba emocionada, pero se estaba controlando… solo un poco. Era extraño y fascinante encontrarse allí. —El día que conozca a Luffy le haré invitarnos a un buen plato de bibimbap y al menos a tres botella de soju cada una… por las molestias.



Noa exhaló un nuevo suspiro. Si, la verdad es que todo aquello era completamente diferente a lo que Donghwa le había prometido cuando llegaran allí, y lo peor es que secretamente guardaba serias dudas de como sería el piso que las había buscado. Sin embargo, era incapaz de ver a su amigo como una persona irresponsable.



-Tendría cosas que hacer… ten en cuenta que aquí la gente está siempre muy ocupada. Acuérdate de las chicas de los doramas que tienen cuatro o cinco trabajos cada vez.



Quizás eso no fuese realmente la forma de comportarse en Corea (todo el mundo sabe que en la televisión se exagera demasiado) pero lo que sí tenía claro Noa era que en ese país se era mucho más trabajador que en España, y era algo que debían tener en cuenta a la hora de relacionarse con la gente.



Cuando la vió protegiendola Noa sonrió. Ella,por familia, contaba solo con su madre pero prácticamente desde el primer momento de conocer a Dara la había sentido como una hermana, nunca había tenido miedo en ser sincera con ella, compartían todas las cosas y se ayudaban mutuamente cuando era preciso. Sabía por eso (como se demostró en aquel instante) que era la única persona capaz de sacarle una sonrisa a una persona del tipo que Heechul lo era.



-Se trata de cosas importantes, sí -contestó Donghae que a pesar de la concentración con la que conducía parecía preocupado también porque las dos chicas se llevaran una mala impresión de su hermano. Sin embargo no dio más explicaciones y a ella no le importó porque sabía que era el modo de comportarse allí.



Durante los momentos siguientes el coche quedó completamente en silencio. Noa no hablaba porque no quería interrumpir al conductor, no tenía nada que hablar con el tipo raro, y tampoco quería hablar de nada con su amiga para que este último se enterara y armara la marimorena como siempre. Además solo podía pensar en comer y beber algo, y es que lo de que no habían probado bocado en todo el día no era ninguna tontería.



-Ya estamos -señaló Donghae al paso de un tiempo.



Se trataba de un restaurante de Chamsutgol, lo que puede traducirse por carne a la barbacoa coreana. Era un sitio especializado aunque por lo que le había comentado Luffy también vendían algún que otro plato que no tenía nada que ver con esto. Suficiente para aplacar el hambre de ellas.



Cuando Donghae aparcó finalmente, ella optó por bajar del auto lo más rápidamente posible y,abriendo el maletero, bajar las maletas que ambas llevaban (que por suerte eran bastante pequeñas dado que la gran mayoría de sus cosas serían enviadas unos días después por correo,de forma más barata).



Donghae se apresuró en salir del coche a despedirlas,haciendo tres inclinaciones de cabeza hacia las dos que Noa correspondió.



-Nuevamente gracias por haber gastado parte de vuestro tiempo en  ir a buscarnos y traernos hasta aquí. Ha sido un placer conocerlos.



Realmente podía sonar a broma, pero ella no lo decía en este sentido.Después de todo,eran las primeras personas que conocían en Corea.



Dara tardó unos segundos más que Noa en salir del coche, rebuscando en el bolso hasta que dio con las gafas de sol. Todos los que la conocían sabían los problemas que tenía con la luz clara y a esas horas en Seúl el sol daba de pleno. Cuando salió, correspondió rápidamente a las inclinaciones, tomando después maleta que había sacado Noa. Esa pequeña maleta de viaje que tan buenos momentos la había traído. Con ella había ido a diversos lugares a lo largo de su vida como estudiante y ahora la estaba acompañando en aquella aventura.



—Gracias por todo. —volvió a inclinar la cabeza y entonces se dio cuenta de que el otro chico, seguía tranquilamente en el coche. Cuando sus miradas se cruzaron, la suya cubierta por las gafas de sol, sólo se pudo ver una ligera inclinación que bien podría haber sido producto de su imaginación, antes de que volviera a mirar hacia delante.



El chico estaba demasiado metido en su propio mundo, o al menos eso parecía. Quienes conocieran a Kim Heechul se darían cuenta de que estaba analizando lo que sucedía fuera del coche. No esperaba volver a encontrarse con ninguna de esas dos. Su vida, su agenda, las actividades que tenían que hacer eran demasiado apretadas como para tener tiempo de “jugar”. Y, aunque divertidas, no le habían llamado en absoluto. Quizá un deje de curiosidad por ser extranjeras era lo que le había hecho estar allí, pero saciado tenía que reconocer que no había sido para tanto.



La morena de pelo corto volvió su mirada entonces hacia Noa. Para ser las dos primeras personas que habían conocido a su llegada no era para nada como lo hubiera imaginado. Dándola un ligero toque en el brazo, la indicó que se movieran. El chico que había conducido ya se estaba dirigiendo hacia el coche de nuevo y ellas tenían que comer algo.



—Vamos, tengo un hambre de lobo. —comentó, mientras comenzaba a andar en dirección hacia el letrero que más o menos había reconocido. —Te invito yo, así que vamos a pedir toda la carne que podamos.



Y ese iba a ser el capricho de ese día,claro. El broche final aunque en el estómago de Dara todavía estaban los nervios asentados. Sabía que hasta que no estuvieran en el piso, se asegurara que estaba bien, y terminaban del todo la mudanza los nervios seguirían. De la misma manera que sabía, demasiado bien, que esos nervios seguirían hasta que hubieran podido incorporarse de lleno en la dinámica de la universidad.



- Siempre invitas tú -fue todo lo que pudo contestar ella aun con cierto fastidio, pues ya estaba acostumbrada a que rara vez la dejara pagar. Dara era así, y Noa había aprendido a no llevarla demasiado la contraria- pero si, tengo hambre,creo que ahora mismo lo que yo me comería sería incluso un hipopótamo. Pero no pidas demasiado… ¿Recuerdas aquella vez en el Fosters que nos vimos obligadas a dejar un plato casi entero?



Las dos mujeres caminaban alejándose mientras Donghae las examinaba unos segundos desde fuera del coche. El también se había puesto las gafas de sol pues, aunque ese no era lugar transitado por mucha gente, tampoco le convenía (a ninguno de los dos) ser reconocido, y menos aún en presencia de dos chicas.



Entró al coche después y sin demasiada prisa arrancó el motor observando a su compañero de reojo.



-Mira que tienes mal carácter en ocasiones.Pues a mi me han parecido dos chicas bien majas- Dejó escapar con una sonrisilla más que consciente de que a él no le habían tocado las narices tanto como a su compañero.



—Háblame sobre lo agradables que son cuando te lancen la coca-cola por encima y te llamen ajhumma en tus narices. —refunfuñó Heechul, pero acto seguido sonrió de medio lado que indicaba que en el fondo no estaba tan molesto como aparentaba.. —Vámonos.



Así, mientras las chicas se alejaban a un lado el coche se dirigía hacia otro completamente diferente. Unos pensaban que no volverían a verse nunca, pero aún había un hilo conector entre ellos: la persona que faltando aquel dia habia hecho que todo aquello sucediera y que el primer día de las chicas en aquella gran ciudad fuera realmente extraño.



Sin embargo las sorpresas ese día aún no habían terminado. Después de comer toda la carne que podían y quedar completamente satisfechas y sin la más mínima sombra de hambre, salieron a la calle. Seguía haciendo calor, pero con el transcurso de la tarde el día se estaba tornando poco a poco más fresco. Al salir del restaurante y doblar la esquina, junto a unos grandes cubos de basura, comenzaron a escuchar el maullido lastimero y bajo de lo que parecía ser un gatito.



Puede parecer imposible que en mitad de una gran ciudad como aquella se pudiera escuchar algo así, pero a esa hora la calle en cuestión apenas estaba transitada y el recipiente de metal donde estaba la basura no hacía más que elevar el volumen de los maullidos. Cuando las dos se acercaron allí encontraron una gatita pequeña, algo sucia y con cara de lista. Los ojos eran de un azul intenso y el pelaje estaba moteado en colores grises, blanco,negros e incluso algún naranja, la mayoría de los cuales creaban líneas sobre su cuerpo.



Como no podía ser de otra forma se apuraron en cogerla y rápidamente decidieron que sería la tercera habitante del piso que habían rentado. De camino a éste, le compraron la cama, el jabón para lavarla,la comida y algún que otro juguete, además de comprar ellas lo necesario para comer esos días.


Ya eran tres en la familia.


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