Introducción Noa

Noa tenía pocos amigos pero estaba más que convencida de que los que tenía eran los mejores del mundo. No eran los más comunes, esos que se tienen desde la infancia, pero eso no importaba dado que en el poco tiempo que llevaban juntos se habían vuelto más cercanos de lo que jamas podria ser nadie.



La primera de ellas era Dara, una amiga que completaba seguramente todo cuanto a ella le faltaba, sumándose esto a la gran cantidad de cosas que ambas tenían en común.Uno de esas cosas era el motivo por el que muchos las consideraban extrañas (en ocasiones incluso locas) era el amor que tenían por Corea del Sur.



Muchas chicas empiezan a encariñarse de este mundo, sobre todo hoy en dia, a traves del K-Pop. Pero en esta época los grupos de la ola hallyu no eran aún demasiado conocidos en los países europeos y, aunque su amiga si conocia algun que otro grupo, ella no estaba demasiado relacionada con este mundo.



Sin embargo a Noa le encantaban los doramas, y dado que era perfectamente capaz de  encontrarlos en internet y verlos con subtítulos en castellano o incluso en ingles, invierta más tiempo de su vida dedicada a esto que a las series occidentales que pudieran dar en la televisión. Con el tiempo y gracias a sus estudios en la Escuela de Idiomas, incluso pudo verles casi completamente en coreano.



Fue precisamente con estos estudios como Noa conoció a su segundo mejor amigo.



Los profesores le habían dicho en muchas ocasiones que la mejor forma de aprender un idioma era practicandolo con un nativo del país y era por ello que la joven había terminado encontrado una de esas páginas web donde se te permite hablar con gente de otros países siempre y cuando tú seas también capaz de enseñarle a esa persona a hablar español.



Todo comenzó con conversaciones normales. El era un chico de una ciudad al Sur de Seul, aproximadamente a unos 320 km de distancia, pero dado que el lugar estaba bien comunicado tanto por autobuses, trenes y aviones el solía ir bastante a la capital de la República.  Se trataba de un chico realmente amable, aunque si ambos terminaron llevándose tan bien fue sobre todo porque tenían en cierto sentido el mismo grado de locura.



Sin embargo ella sabia mas bien poco de él, apenas que tenía un hermano menor, que su pueblo era grande (había visto tantas fotos de el que creía conocerle de arriba abajo sin haber estado allí) que le gustaba el kpop al igual que su amiga, y otros tantos gustos.También su foto, resultandole bastante guapo… pero nada más. A Noa no le preocupaba demasiado realmente pues sabía que en Corea el abrirse hacia el exterior, y sobre todo con una persona que solo conoces de internet, era mucho más delicado que en España.





Era lógico pensar que después de que ambas tuvieran tantas conexiones con el país terminaran en el mismo. Después de los dos últimos años de bachiller, y ya habiendo acabado los cursos que podían hacer de coreano en la escuela de idiomas, ambas recibieron una beca para proseguir sus estudios, basados sobre todo en las civilizaciones orientales, en la misma Facultad de Historia de Seul. Desde luego era una grandísima oportunidad que conllevaba una gran responsabilidad consigo,y fue por eso que ellas planearon ir un tiempo antes desde el comienzo de curso para asistir a unas clases intensivas de coreano y conocer mejor aquel lugar.



Por suerte Luffy (asi llamaba ella a su querido amigo de internet dado que le recordaba a un personaje de un manga que a ambos les encantaba) había conseguido buscarles un piso a ambas, no demasiado grande, pero más que suficiente para lo que ellas querían hacer. El plan sería salir dentro de dos días y encontrarse con el chico en el aeropuerto, siendo el quien les ayudara a moverse en los primeros momentos en aquella gran ciudad.



La joven dejó una de las camisas que estaba doblando sobre la maleta y dejó escapar un larguísimo suspiro. Estaba nerviosa, muy nerviosa, pero al mismo tiempo realmente emocionada dado que el sueño de su vida estaba a punto de cumplirse y lo mejor de todo aquello era que lo compartiría con una de las personas que más quería en el mundo.



La mirada terminó posándose directamente en el espejo que tenía colgado frente a ella en la pared el cual era lo suficientemente grande como para que todo su cuerpo se pudiera reflejar en el.  Noa era una persona bastante pequeña en altura, y menuda en la constitución. Contaba con un rostro que muchas personas calificaban de adorable, redondeado, de labios carnosos y nariz chata. Los ojos eran de color claro, aunque variaba ligeramente la tonalidad del mismo dependiendo de la época del año en la que se encontraran. En cuanto al cabello era seguramente la parte que más cambiaba de ella pues solía cambiar el corte del mismo a menudo, pero sobre todo el color del mismo que en ese momento era de un color castaño tirando hacía el rubio cuando le daba el sol.

Su madre solía decirle que sería realmente guapa si se cuidara más el estilo de vestir, y eso era lo que peor llevaba ella. Nunca le había gustado ir de compras (al menos a las tiendas convencionales) y su conjunto preferido se formaba de unos pantalones cómodos,sobre todo vaqueros, y alguna camiseta de estilo informal en la parte superior, a menudo con cazadoras de cuero. Solía calzar playeras o botas, y también adornar su cabeza con sombreros de distintos aspectos. Pero en cuanto a los vestidos y otras cosas más informales era extremadamente difícil verla con uno de ellos y podría incluso llegarse a enfadar si alguien trataba de que usara uno.



Tampoco gustaba demasiado de usar maquillaje. En algunas ocasiones si se dejaba la sombra de los ojos, se ponía un poco de rimel o de brillo de labios, pero nada más. Le gustaba ir natural y cómoda, y por lo que a ella se refería cualquiera a quien no le gustara eso se podía ir directamente a la porra. De hecho las únicas bromas al respecto que permitía eran las de su madre que solía compararlas con aquellas protagonistas de doramas coreanos que parecían no tener demasiado gusto al combinar la ropa. Pero según ella sabía allí todo aquello (al menos entre la gente como ella) no importaba demasiado, asi que con suerte en ese aspecto se sentiría más libre allí que en su propio pais.



-Bueno… Ya está todo -dijo extendiendo unos segundos los brazos antes de posar estos mismos directamente en su cintura, chasqueando la lengua y después sacando esta a la imagen reflejada en el espejo.



Sobre la mesa a un lado descansaban los billetes del avión que saldría desde Barcelona al aeropuerto internacional de Incheon, haciendo escala tan sólo en países árabes. Sería un viaje realmente largo y terminarían muy cansadas, pero seguramente fueran sentimientos que desaparecerían cuando pisaran tierra.



De pronto sus ojos se posaron en algo que de pronto parecía muy importante a juzgar por la expresión que se formó en el rostro de ella.



-Lee Min Ho Oppa! -exclamó mientras atravesaba la habitación en dirección a un poster que había colgado en la puerta de la habitación, bastante grande- ¿Es que piensas quedarte aquí?



Nuevamente chasqueó la lengua mientras que con mucho cuidado intentaba quitar este de la misma sin que sufriera ningún accidente. A ese poster le tenía especial cariño y no solo porque se tratara de uno de sus actores predilectos (aunque hubiera salido en pocas series por el momento) sino porque era la primera cosa que había traído directamente desde Corea. Podía decirse que en cierto aspecto esa persona había sido el comienzo de todo. Como le habían dicho en una ocasión… entrabas a ese mundo de mano de un chico guapo y cuando te dabas cuenta ya no podías escapar.



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