Capítulo 3.1 - Full House (Parte 1)

sábado, 28 de septiembre de 2013
Después de tantos días de alboroto entre la mudanza y lo que había ocurrido con la gata, lo único que quería Noa en esos momentos era pasar un tiempo de la forma más tranquila posible, y eso solía traducirse en tumbarse en el sofá con un gran recipiente de palomitas, una coca cola bien fresca y ponerse cualquier dorama.



Había alguno de ellos que ya habia visto en algun momento, pero desde luego la oportunidad de verlos retransmitidos en la televisión coreana era más interesante. A esas horas (poco antes de la cena) lo que estaban retransmitiendo era Full House, una de las series preferidas de ella que sin embargo le sacaba de quicio cuando, con el paso de los episodios, esta se volvía tan lenta como se volvian los doramas cuando los guionistas tenían que extender las cosas sin saber muy bien como hacerlo.



En aquella ocasión había optado por ponerse con ropa cómoda, pero también cubierta por lo que pudiera ocurrir. Esto se basaba en unos pantalones cortos de color negro, de tela más bien fina, y una camisa blanca en la parte superior que no tenía mangas y dejaba la zona entre en cuello y la parte superior del pecho bastante descubierta, con lo cual no tenía demasiado calor. Se había recogido el pelo en dos sencillas trenzas, las cuales caían cada una a un lado de su cuello.



-De verdad…. Rain….Con lo bien que empiezas…. Capítulo dos y sabiendo lo que se le venía encima en los siguientes episodios ya empezaba a resignarse.¿Qué remedio?



Justo en ese momento llamaron a la puerta de la casa. Noa observó unos instantes la televisión y tras dejar escapar un suspiro de fastidio se puso en pie caminando hacia la misma, confiando en que fuera lo que fuera que tenía que atender no le llevara demasiado tiempo. Sin embargo cuando se decidió finalmente al abrir la puerta,  las preocupaciones que había tenido hasta ese momento le pasaron por alto. Allí, delante de ella, se encontraba Donghae con una extraña caja de cartón que le colgaba de la mano.



-Buenas noches -dijo haciendo una ligera reverencia- Siwon me ha explicado que habías tenido un pequeño incidente el otro dia en las escalera, así que hemos pensado que te vendría bien esta medicina.



Alzando la susodicha caja la agitó un par de veces, con cuidado. Noa en aquel momentosóloo podía darse cuenta de que la  última vez que había estado delante de aquel joven prácticamente no llevaba ropa, lo que a decir verdad aún seguía turbándola.



-Si claro… pasa… gracias -dijo haciéndose a un lado y dándole un vistazo rápido a la habitación para asegurarse de que estaba bien ordenada.



Gracias a los dioses ellas eran bastante ordenadas (o al menos no les había dado tiempo a desordenar demasiado desde que habían llegado allí) y no habia demasiado problema en que el entrara alli.



-¿Estabas viendo Full House? -pregunto el con curiosidad mientras se inclinaba hacia un lado intentando mirar a la pantalla, sonriendo como un niño pequeño por alguna razón que ella no conocía.



Noa miró alternativamente a un lado y a otro, como si no entendiera lo que le estaba preguntando.Después miró a la tele y por último no pudo evitar que una sonrisa de lado a lado se mostrara en su rostro.



-Si…¿te gusta? Si no tienes mucho que hacer y te apetece,puedes quedarte a verlo conmigo.



Ella apartó la mirada como si aquella fuera una proposición como cualquier otra aunque en realidad sabía que no lo era, que no cualquier hombre se hubiera quedado solo en casa con una mujer. Al menos eso había aprendido ella de los doramas, pero también podía ser que en estos exageran demasiado.



Sin embargo Donghae parecía estar pensándolo durante unos largos momentos hasta que finalmente decidió tomar asiento con ella haciendo antes un pequeño asentimiento con la cabeza. El sofá era bastante grande y confortable, algo indispensable dado que a las dos mujeres les gustaba pasar tiempo allí viendo películas, series o incluso algún que otro concierto. Noa, que había tenido el pie alzado sobre la mesa para poner en él unas toallas calientes, lo posó esta vez en el suelo ocultando un gesto de dolor.



-¿Fuiste al médico? Siwon me dijo que deberías ir. -dijo tomando asiento mientras dejaba un cojín de separación entre ambas.



Noa, que seguía mirando atentamente los anuncios aún sonrojada,negó con la cabeza.



-No…esque ya estoy acostumbrada a estas cosas y siempre se terminan pasando. Soy una patosa y me caigo muy a menudo. Al principio de comenzar danza también me caía, y me hice más de una lesión, pero afortunadamente nada de importancia… supongo que aunque voy mejorando con el tiempo quien es patosa lo será toda su vida.



La chica dejó escapar una risita por lo bajo al recordar cuántas veces se había caído. Por suerte el baile era algo que le gustaba mucho y no había dejado de trabajar en ella con el resultado de que hoy por hoy era algo que no se le daba demasiado mal, hasta el punto de que con la voz bastante bonita que tenía,había llegado a participar en alguna actuación en el grupo de unos amigos.



-¿Bailas? -Preguntó él repentinamente interesado- ¿Que bailas?



Noa hubiera asegurado que los coreanos no eran nunca tan directos al preguntar las cosas, solo había que ver al bueno de Rein dándole la vuelta a todo en las escenas de Full House que ahora pasaban por la pantalla.Noa frunció un poco el ceño, todo aquello le sacaba de quicio y apenas había logrado ver dos capítulos. Siempre le pasaba igual cuando quería volver a ver esa serie, olvidaba lo lenta que era.



-Si, bueno. Empecé bailando las danzas tradicionales de mi tierra de niña… luego hice tango, bailes de salon….y ahora estaba metida en danza moderna, pero claro, al venir aquí he tenido que dejarlo.



Donghae asintió y esbozó una sonrisa que le daba aspecto de niño, un aspecto muy dulce en realidad, también de niño, pero que le quedaba francamente bien.



-Pues mi hermano no me había dicho nada, menudo bribón



-El día que yo me encuentre con tu hermano veremos si no le digo dos cosas- dejó escapar ella con un bufido pues aún estaba enfadada por lo que había ocurrido el primer día, y de hecho desde que había llegado a Corea aún no había sido capaz de verlo. Quizás es que teniéndola allí se le había pasado todo el interés en ser su amigo, pero no quería pensar eso tampoco… demasiados “amigos” la habían traicionado ya y no quería que ese fuera uno más.



Donghae la miraba de reojo y, más que molesto con sus palabras, parecía realmente preocupado.



-Bueno, el es una persona bastante ocupada en realidad, piensa que mandó a alguien de confianza a buscarte, que si hubiera querido dejarte tirada en realidad no habría llamado a nadie. - tras decir esto volvió a quedar unos instantes en silencio mientras miraba el televisor- a mi también me gusta bailar, pero aún tengo que aprender demasiado.



-Supongo que tienes razón- fue todo lo que pudo responder ella.



A esas alturas ya se encontraban los dos sentados en el sofá. Durante unos instantes ninguno de los dos parecía saber bien qué decir, ella porque sabía perfectamente que cuando estaba enfadada o molesta por algo era mucho mejor callarse por no empeorar la conversación, y el… porque era tímido  y en situaciones como esas no sabía demasiado bien lo que decir.



De pronto fue el dorama lo que captó la atención de ambos. Las cosas habían ocurrido tan rápido en ese momento (raro en Full house, si,lo se) que no se había dado cuenta hasta donde había llegado todo, y es que… cualquier persona amante de los doramas conocería aquella escena. La chica llegando a una fiesta, y el protagonista… sujetándola fuertemente de la mano y pegándola contra si para regalarla un profundo beso. Era curioso, pues incluso en la historia del dorama se trataba de un beso de mentira que sin embargo hizo estremecer a Noa y obligarla a dejar escapar un suspiro.



Donghae, que había tenido la mirada fija hasta ese momento en la pantalla,la miró de reojo con una expresión claramente sorprendida.



-¿Ocurre algo?



Noa dejó escapar un sonido que sonó a una mezcla entre suspiro y gruñido de resignación. Por unos momentos volvió a pensar si hablar significaría comportarse de una forma que allí no era la correcta, pero con el… le parecía que podía hablar de cualquier cosa.



-Si te lo cuento te va a parecer una tontería.



-Bueno -contestó él esbozando una sonrisa dulce en los finos labios- intentalo.



Noa bajó un tanto su cabeza haciendo que una cortina de cabello cayera intencionadamente cubriendo todo el lateral de su rostro, ocultando por si acaso la expresión que tenía ese en aquel momento. De todos modos lo que estaba a punto de confesarle era algo que a lo largo de su vida solo había dicho a Dara.



-Verás… Me preguntaba si los hombres de Corea son realmente como en las series. No es que lo dude… no me malinterpretes, ni que piense que sois malos… es solo que- tomó aire una vez más para dejar escapar al fin las palabras que tenía en la boca- en España no son así, románticos, o al menos yo nunca me he encontrado con uno de ellos.



Si ella hubiera mirado hacia el joven se habría dado perfecta cuenta de que la sonrisa en sus labios se había hecho aún más extensa de lo que ya era antes. Ella no lo sabía, pero en opinión de Donghae que le preguntara algo asi a el era como poco curioso. Sus compañeros en Super Junior decían siempre que era el más romántico del grupo, y más de un desengaño se había llevado ya a causa de eso.



-Si quieres que te de mi sincera opinión creo que en los dos países vemos el amor de forma distinta. En occidente… creo que hacéis las cosas más rápido, sois más impulsivos…y aquí… Dedicamos más tiempo a cada cosa que hacemos, lo tomamos con más tranquilidad y más dedicación.Pero el daño existe igual en todos los países, y las personas siempre serán diferentes entre sí.



Donghae estaba también sorprendido de hablar tanto con una persona que realmente le resultaba desconocida, pues era tímido y a pesar de que solía caer bien a la gente bastante rapido,a el le costaba abrirse a los demás.



Noa terminó alzando la mirada. Los ojos le brillaban ligeramente, casi como si estuviera a punto de llorar. El joven sintió entonces como si aquella preguntaba que acababa de hacerle, por tonta que hubiera podido parecer, escondiera algo detrás. Sin embargo Noa se obligaba siempre a sonreír, fuera cual fuera la situación que tuviera que afrontar.



-Supongo que entonces bailar no es lo unico que haceis bien- contestó al tiempo que  flexionaba una pierna para sentarse directamente sobre ella en el sofá, mirándole - Oh! tengo otra pregunta mas que hacerte, pero te advierto que esta puede parecerte aún más estúpida que la anterior.



Donghae también se giró ligeramente para mirarla a los ojos mientras hablaba. Puede que no hubiera captado el tono divertido que ella había intentado darle a lo que había dicho, pues su expresión era más seria de lo que hubiera podido esperarse, quizás por las palabras que ella había dicho anteriormente.



-¿Hay alguna academia de danza del vientre en Seoul?



El la miró fijamente durante unos instantes y después, cuando se dio cuenta de lo que la mujer estaba preguntándole, éste abrió los ojos enormemente.



-¿Que?



Estaba claro que la preguntaba le había descuadrado y es que… lo cierto es que allí poca gente se interesaba en aquel tipo de baile, al menos en los ambientes que él frecuentaba, con lo que no conocía a nadie que se dedicara a eso. Por otra parte, el imaginarse a una mujer que en Corea pudiera vestir ese tipo de ropas sin dedicarse a… bueno,la mala vida, le hizo subir los calores sin darse cuenta. Sin embargo Noa alzó las manos en gesto de calmas.



-Es que llevo practicandolo unos años, me viene bien para relajarme y para hacer ejercicio… No quería que por venir aquí perdiera la buena forma, ya me entiendes…no es nada más que eso.



La boca del chico, que había estado completamente abierta hasta ese momento sin que el se diera cuenta, se cerró lentamente. Lo cierto es que tal y como lo decía ella tenía su sentido. ¿Si algunos de sus compañeros hacían ballet para mantenerse en forma porque una mujer no podía hacer algo asi?



-Pues lo cierto es que no lo se, pero si quieres puedo preguntar…a mis profesores de baile -dijo relajándose finalmente e inclinándose un poco hacia atrás para relajar la espalda que se había puesto realmente tensa en cuestión de unos segundos- lo cierto es que a mi tambien me gustaria aprender a bailar eso,si dices que es tan útil… considero que cuantas más cosas se aprenden en esta vida, mejor ira, pero es algo sólo reservado a las mujeres.



La joven torció ligeramente la cabeza hacia un lado ,mirándole, de forma muy similar en realidad a como lo hacían los perros cuando no entendían algo.



-Pues en realidad no, puede aprenderlo quien quiera, aunque si es verdad que la mayoría de las que lo bailan son mujeres, pero esto es sobre todo porque en los países árabes es impensable ver a un hombre bailando de esa forma.

La mano de Noa se alzó para que el dedo índice rascara ligeramente la punta de su nariz, pensativa. ¿Seria bueno que un hombre coreano bailara así? Después de todo sabía que el tema de la homosexualidad no estaba bien visto allí, y a más de un joven había visto tildar de tal cosa solo por practicar algo asi.



-Entonces…¿Me enseñarás?



Aquello sacó a la mujer completamente de sus pensamientos dado que se trataba de una petición que desde luego ella no esperaba.



-¿Yo…? -inquirió con un hilo de voz-¿Ahora?



-Claro…¿Por qué no? No suelo tener muchos ratos libres como éste- contestó el joven al mismo tiempo que se ponía en pie tendiendole la mano a ella para ayudarla a levantarse y que no se hiciera más daño del debido en el tobillo aún dolorido.



Noa decidió adelantar la mano y tomar la del joven, después de todo el capítulo ya había terminado y no tenía nada más que hacer por el momento aquella tarde. A pesar de las clases de coreano que estaban recibiendo durante unas horas al día, lo cierto es que el resto del mismo resultaba bastante tranquilo dado que aún no habían terminado la universidad.



-Espera aquí, necesitamos la música adecuada.



Después de decirle aquello la mujer desapareció hacia su habitación disimulando en la medida de lo posible la cojera que aún tenía. Entre la gran cantidad de cds que guardaba terminó seleccionando los que su profesora de danza le había dicho que eran mejor para aprender. Era un tipo de música que solía utilizar para relajarse, pero en aquella ocasión se sentía realmente nerviosa.



Cuando volvió a la habitación que hacía las veces de salón Donghae se encontraba examinando con curiosidad las fotos que había en la pared, muchas de las cuales representaban Santander o el pueblo de ellas.Eran fotografías sencillas,pero lo cierto es que resultan hermosas y le daban una atmósfera de calma a la habitación.



-Es mi tierra,donde vivía antes de irme a Barcelona a estudiar -señaló ella en voz baja explicándose sin dar demasiados detalles pues estaba más que segura de que el hombre no tendría la menor idea de España.



-Es muy bonito- aseguró él con un tono de voz que al menos a Noa no le dejó la menor duda de que estaba hablando completamente en serio.





-Si que lo es -afirmó ella que se sentía realmente orgullosa de su tierra. Después avanzó un poco hasta llegar al aparato de música que se habían comprado allí, uno bastante bueno gracias a que ese tipo de cosas estaban mucho más baratas que en España- Bueno,he traído un poco de mi música… te ayudará a bailar mejor, aunque no es lo que soléis escuchar por aquí espero que te guste.



La música en realidad era bastante lenta, relajante, con instrumentos de viento que con su brisa te transportaban directamente a las dunas del desierto. Las caderas de la joven comenzaron a moverse al mismo tiempo que la música comenzó a fluir por la habitación.



-Lo más importante es que sientas como la música entra en ti… cierra los ojos… -susurró siendo ella misma quien alzaba la mano para con cuidado,posar los dedos sobre los párpados del joven haciendo que ese los cerrara.



-¿Has enseñado alguna vez esto? -preguntó Donghae mientras adelantaba lentamente las manos para posarlas directamente en las caderas de ella,siguiendo su ritmo.



Noa se estremeció. Las manos de él eran delicadas pero al mismo tiempo la aferraban con fuerza. Se sentían cálidas pero a la vez suaves. Estaba tan cerca de él que podía apreciar su aroma, no a ningún tipo de perfume… sino a hombre… a ropa recién lavada,a piel recien cubierta por el agua y el jabón en una ducha.



Abrió los ojos, le miró… y el la miró a ella.


Capítulo 3- La fuga de Miracle (parte 2)

Aquella reacción incluso sorprendió a Noa, quien estaba acostumbrada a ser ella quien hacía las cosas extrañas o fuera de la norma más que Dara, a quien siempre consideraban la más formal de las dos. Sin embargo no sería ella quien le llamara la atención y menos en aquella ocasión en la que disfrutaba de las reacciones de Heechul dejando escapar una risita por lo bajo.



Los que se habían quedado sorprendidos eran sin duda Donghae y Eunhyuk que observaban todo desde una distancia prudencial, casi temiendo que aquella mujer que había entrado allí como un relámpago pudiera arremeter contra ellos. Por lo pronto, Donghae tenía la boca abierta después de haber dejado escapar un: Woh…. Hyuk por su parte había pasado la mano por el pelo ligeramente largo apartándoselo de la cara.



Lo último que hizo Noa entonces fue seguir con la mirada a su amiga y observar el lugar hacia donde había ido a la espera de saber qué demonios había visto allí.



Heechul estaba cabreado y ver a Heechul enfadado no era el mejor de los espectáculos. Hangeng lo sabía bien, Leeteuk lo sabía bien, todos lo sabían demasiado bien en aquel apartamento. Y sin embargo, la chica morena le había ignorado por completo. Durante unos segundos pareció que se quedaba completamente inmóvil hasta que se incorporó todavía de espaldas a ellos. El tiempo suficiente para que Heechul llegara hasta ella con el ceño ligeramente fruncido.

—No sé qué clase de educación os darán en vuestro país, pero aquí no es de buena educación entrar avasallando en casas ajenas.

—Oh, cállate. — susurró Dara, provocando un gesto de completa sorpresa en el hombre antes de girarse.

El culpable de todo aquel lío estaba en los brazos de Dara que la sujetaba con cuidado: Miracle soltó un pequeño miau y se frotó contra su barbilla. El gesto de alivio de Dara estaba claro. La habían encontrado y estaba bien, perfectamente. Una sonrisa iluminó el rostro de la chica y miró hacia donde se encontraba Noa.

—¡La encontramos!

Y sí, estaba ignorando a todo el mundo. Incluido al chico que estaba a su lado y que parecía tener una tormenta de relámpagos y mil truenos sobre la cabeza.



Desde luego aquella era una escena que parecía creada directamente para una comedia, no solo porque la gata tenía una cara completamente pícara y estaba ronroneando feliz en los brazos de su ama, sino también por las caras que estaban poniendo aquellos chicos con lo que estaba ocurriendo. Y es que, que dos chicas entraran casi en ropa interior en tu casa no pasaba a menudo, pero en Corea pasaba aun con mayor dificultad que en otros países.



-¡Que cosa mas mona! -Dejó escapar Eunhyuk aproximándose hasta el animal para intentar acariciarlo, sin ninguna mala intención. Curiosamente parecía igual de sorprendido que ellas de encontrarlo allí.



—Se llama Miracle. —respondió Dara, moviéndose ligeramente para que el chico pudiera tocarlo, mientras sonreía. Los ojos azules de la chica brillaban ligeramente, ajena en cierta manera a la conmoción que había a su alrededor. Su amor por los animales estaba más que claro en esos momentos.



Sin embargo Donghae no estaba para nada sorprendido. El sabía muy bien cuánto le gustaban los gatos a Heechul y tambien imaginaba que despues de lo ocurrido en el aeropuerto el querría vengarse de algún modo, pero no podía imaginar que él supiera que aquellas chicas estaban viviendo allí. Sin embargo, se acerco lentamente a él por detrás hasta que pudo susurrar sin que nadie más les escuchara.



-Hyung…¿Es verdad que tu has cogido al gato?



Donghae tenía una forma amable de decir las cosas, tan amable que era imposible enfadarse con él, sobre todo porque de vez en cuando no entendía que alguna de esas preguntas que hacían podían resultar… molestas por así decirlo. Sus compañeros sin embargo estaban acostumbrado a que él se arrepintiera seriamente de hacerles daño en esas ocasiones llegando incluso al borde de las lágrimas.



Noa mientras tanto sonreía a Dara antes de alzar una mano al frente y después un pulgar de la misma señalandole que,como siempre, había resuelto la situación dado que Dara era quien solía apartarla de los lios. Sin embargo esa tranquilidad no le duró demasiado tiempo y después de revisar una a una la expresión de cuantos se encontraban allí en ese momento,miró a Heechul,preguntándole con la mirada sin saberlo lo mismo que preguntaba su amigo.



—¿Y cómo demonios queríais que supiera que el gato era suyo?



El chico preguntó, mientras se quedaba parado cerca de la chica morena con el gato en brazos. Observó por un momento cómo lo trataba y después miró a Donghae y a la otra chica de forma alternativa. No era adivino, aunque muchas veces pudiera parecer lo contrario. Y aunque a veces era vengativo, no era de los que jugaban con algo como aquello. Que los dos lo pensaran provocó que el ceño del chico se frunciera durante un instante.



— Me lo encontré maullando anoche por las escaleras como alma que lleva el diablo y le traje a casa para que al menos pudiera comer y estuviera en un lugar caliente.



¿Y por qué cojones se estaba él justificando? Que pensaran lo que quisieran. Hangeng por fin había descubierto lo que estaba pasando y Leeteuk, negó ligeramente acercándose a su compañero de grupo, apoyando la mano en su hombro.



—Deberías habernos dicho lo del gato, Heechul, no tenemos permiso de tener animales en los dormitorios.



—Como sea. —Heechul hizo un gesto con la mano y miró a las dos chicas. —No es horas para venir a casa de otra persona, menos vistiendo de esa manera y mucho menos metiéndose sin ser invitadas. — clavó la mirada en la chica que tenía el gato.



—Ya me gustaría a mi verte si se te hubiera perdido algo importante. —le respondió Dara, para después mirar a EunHyuk. —Parece ser que no somos bien recibidas, así que mejor nos vamos.



La morena sonrió al chico que estaba acariciando al gato, miró por un momento con la nariz arrugada a Heechul, inclinó la cabeza hacia el chico de chandal blanco y se dirigió hacia la puerta donde se encontraban el chico que les había abierto, Noa y Donghae.



Bueno. Era cierto que Noa estaba arrepentida de entrar así en la habitación, pero dicho arrepentimiento no le duró demasiado cuando vio la forma de comportarse de aquel chico, cuando todos los demás parecían casi ángeles caídos del cielo por lo bien que las trataban.



-Debiste haber puesto un cartel en el portal señalando que se había perdido un gato -contestó con lo que era una aparente tranquilidad. Pero es que Noa en aquel sentido era como las arenas movedizas, podían parecer inofensivas, pero cuando te acercabas a ellas demasiado estabas perdido - Y en cuanto a lo de venir aquí con estas ropas, puedes observar todo lo que quieras, quizás sea la primera y última vez en tu vida en que veas a chicas así.



Ahora el rostro de ella estaba completamente rojo pero era imposible saber si aquello se debía a la vergüenza por la situación o al enfado que acarreaba encima.



El resto de chicos estaban asombrados por el comportamiento de ellas. Acostumbrados como estaban a rodearse de chicas de apariencia dulce y tranquila aquello les pillaba a todos de sorpresa, sobre todo que se atrevieran a contestar a Heechul en un tema tan delicado como aquel.



Donghae sonrió. Al parecer su amigo había encontrado la horma de su zapato y, teniendo en cuenta que eran siempre ellos los que pagaban con ese tipo de comportamiento en él, la situación era realmente entretenida. En realidad todos parecían pensar lo mismo.



-¿Entonces vivís aquí?¿Puedo subir a visitar al gatito de vez en cuando? -Preguntó Eunhyuk que parecía permanecer ajeno a todo el follón que se estaba montando, sobre todo porque no le gustaban las discusiones, pero porque eso era un nuevo acontecimiento en unas vidas que por extraño que pudieran parecer llegaban a resultar monótonas. Además, aquellas chicas eran amigas del hermano de Donghae, que al mismo tiempo era prácticamente hermano de todos ellos. Total, que todo quedaba más o menos en familia.



—Cuando quieras, vivimos en el apartamento del piso trece. —contestó Dara sonriendo a EunHyuk ya desde la puerta donde se encontraba su amiga. —Se llama Miracle, por cierto… está claro que esta pequeña es un milagro con patas…

Miró a su amiga, con una sonrisa, recordando la forma en que la habían encontrado y cómo había vuelto a aparecer. No se lo había querido decir a su amiga, pero Dara se había imaginado lo peor. No podía evitar ser demasiado realista en ocasiones y según iban buscando sin encontrarla, se había imaginado que la pequeña se había escapado del portal. Miró entonces hacia Heechul que estaba claro que intentaba por todos los medios controlarse, pero la mirada que les echó incluso para ella hablaba de peligro y eso que no le conocía de nada.

—No tenía yo nada mejor que hacer a las tres de la mañana que poner carteles de se busca. —respondió el chico mientras las observaba con los ojos ligeramente entrecerrados. —Si tanto os preocupáis por el gato, la próxima vez no dejéis la puerta abierta para que se pueda escapar.

Tras decir estas palabras y considerando que el tema estaba terminado, Heechul se dirigió hacia la cocina acompañado por Hangeng que había recordado que tenía el desayuno a medias. Esa semana le tocaba a él. A veces hacían turnos, pero por alguna razón que no entendía muchas veces él tenía que hacer muchos más que los demás si querían estar bien alimentados. Sin embargo, Heechul no había dicho la última palabra y se detuvo.

—Ah, por cierto. —sonrió entonces mientras la miraba de arriba abajo, sin ningún pudor aparente. —Aunque para algunos pueda ser un espectáculo apetecible… a mi me gustan las chicas que insinúan y que no enseñan abiertamente.

Tras una sonrisa, claramente de suficiencia, Heechul se giró para seguir caminando en dirección hacia la cocina. La mirada de Leeteuk le siguió por un momento y se acercó hasta donde se encontraban todavía Donghae y Eunhyuk con las dos chicas.

—No se lo tengáis en cuenta, no tiene demasiados buenos despertares. —sonrió de esa manera que le hacía parecer un ángel. —Mi nombre es Leeteuk. —y el líder de Super Junior sí que no pudo manejar un ligero rubor que se le subió al rostro al mirar a las dos mujeres occidentales que tenía delante de él con tan poca ropa.

Noa, lejos de preocuparse por lo que había dicho el hombre, terminó sacándole la lengua y dándole la espalda con toda la dignidad de que era posible llevando aquella ropa,que no era mucho. Además, por lo que a ella respectaba el resto de chicos presentes le eran mucho más interesantes que Heechul.

-Es un placer Leeteuk -contestó ella haciendo una ligera inclinación, no demasiado grande teniendo en cuenta que cada vez que agachaba la espalda la camisa que llevaba descubría un poco de sus nalgas.Luego miró a Eunhyuk- claro, estais todos invitados a subir cuando queráis, después de todo habéis cuidado de Miracle… y seguro que de vez en cuando os apetece salir de aquí.



A la joven le llamaba especialmente la atención que vivieran tantos chicos en un mismo piso, lo cual hubiera sido normal en un piso de estudiantes… y por la edad bien podrían serlo, como ellas, pero lo cierto es que había algo en ellos que no les encajaba con todo aquello. Sin embargo y en general parecían ser chicos agradables y ella empezaba a estar muy agradecida con los vecinos que les había tocado en suerte.



-¿Te ocurre algo? -Le preguntó de pronto Donghae al darse cuenta de que la mujer estaba cojeando notablemente, aunque en el frenesí de buscar al animal ella no se había dado cuenta de que tanto andar y tanto subir y bajar escaleras podría haberle hecho más daño al pie.



-No, es solo que el otro día casi me caigo en las escaleras y bueno…me hice un poco de daño…pero nada que no pase con reposo.



Entonces los chicos se miraron entre sí y Eunhyuk dejó escapar una alegre carcajada que ella en un primer momento no comprendió, pero que le quedó aclarada con las siguientes palabras del joven.



-Entonces…¿Tu eres la chica a la que Siwon encontró el otro día?



-¿El vive aquí? -Preguntó sin darse cuenta de que estaba mostrando un repentino interés que no solía tener en demasiada gente, lo cual no hizo sino que la sonrisa de los chicos se ampliaran.



-Bueno, vive en otro piso… pero es amigo nuestro. Ahora está trabajando, si no le hubiera pedido que subiera -contestó Eunhyuk sin perder su buen humor y la sonrisa en los labios que procuraba cubrir con la mano.



-En todo caso parece que hay algo que que quiere que seamos amigos -Dijo Donghae que parecía realmente sorprendido y alegre a la vez.



—Bueno, no quiero ser desagradecida ni nada por el estilo…—Dara comenzó a decir, tras haberse quedado callada con la presentación de Leeteuk al que se había quedado mirando con cierta curiosidad. Demasiado blanco para su gusto, ella que solía vestir siempre de negro o casi siempre. —Pero creo que es hora de que nos vayamos yendo ya, me imagino que todos tenemos cosas que hacer.

Mientras hablaba, pasaba a Miracle a brazos de Noa y sonreía brevemente a su amiga. Leeteuk asintió. Desde la cocina se podía escuchar el rumor de una conversación y de cacharros moviéndose. Estaba claro que les había interrumpido en su desayuno y ante la referencia del trabajo del otro chico, el misterioso salvador de su amiga, Dara se había dado cuenta de dos cosas: las horas que eran y las pintas que llevaban. Ella había estado bastante más cómoda porque en cierta manera se encontraba más vestida que su amiga.

—Ha sido un placer y muchas gracias por todo. Siendo vecinos, seguro que nos vemos otro día. —una nueva sonrisa y miró entonces de nuevo hacia Noa.—¿Vamos? Habrá que ponerte algo en ese tobillo de nuevo.

Leeteuk asintió instantes después. Sus agendas siempre estaban ocupadas con miles de actividades diferentes y, por otro lado, en cierta manera estaba nervioso por si acaso aparecía el mánager y se encontraba con esas dos chicas tan ligeras de ropa en su casa.

—Claro, nos vemos otro día. —volvió su mirada hacia Donghae y EunHyuk. —Vamos a desayunar, hoy va a ser un día complicado.

Tras decir esto, el muchacho hizo un gesto para que entraran en el apartamento, quedándose con la puerta sujeta para que pasaran y dispuesto a cerrar una vez que lo hicieran.

-Adiós -dijo ella despidiendote de todos con la manita y siguiendo a Dara como un cordero camina hacia el matadero.Si,le dolía el pie y no poco,pero estaba a gusto allí… aunque fuera extrañó, algo la decía que aquello no quedaría allí.


Capítulo 3- La fuga de Miracle (Parte 1)

Habían pasado ya dos semanas desde que habían llegado a Corea. Apenas habían tenido tiempo de nada, demasiado ocupadas con la mudanza y con las clases de coreano. De forma lenta se estaban acostumbrando a su nueva vida. Incluso habían comenzado a hacer amistades. Aun así, era mucho más fácil yendo las dos juntas.



Dara se estiró para apagar el despertador aquella mañana de domingo y suspiró por un momento claramente agotada. Al menos ese día no iban a tener que hacer nada, podría vaguear todo lo que quisiera, quizá propusiera a Noa ir a algún lado. Sí, era una magnífica idea. Bostezó estirando los brazos por encima de la cabeza y de una patada se libró de la sábana que tenía por encima.



Al posar los pies descalzos en el piso se estremeció, pero ni siquiera se puso las zapatillas. Le gustaba la sensación, sobre todo porque el calor de Seúl era horrible. Vestida apenas con unos pantalones cortos y una camiseta de tirantes en color negro, salió de la habitación para acercarse hasta la cocina. Eran las diez de la mañana. Respiró hondo y dejó escapar un pequeño bufido. Necesitaba café para despertarse.



No estaba segura de dónde se encontraba Noa, si seguía durmiendo o no, pero estaba segura de que agradecería tener café recién hecho. Había algo que era de lo primero que habían desempaquetado cuando llegaron: la cafetera italiana. Comenzó a preparar el café y cuando estaba cogiendo las dos tazas se dio cuenta de que le faltaba algo… No había ronroneos, ni un cuerpo peludo frotándose contra sus piernas, buscando tirar el azúcar o directamente maullando para buscar su atención.



No quiso ponerse nerviosa, era normal que fuera a dormir con Noa. Ambas habían congeniado desde el primer momento. Se puso los cascos del reproductor de música y comenzó a tararear y bailar por la cocina. Era una de las tantas manías que tenía, como la de no dar nunca las luces cuando se movía por la noche y lo que provocaba que más de una vez Noa se hubiera metido un susto de campeonato.



Una sonrisa divertida apareció en sus labios. Por una vez, sin que sirviera de precedente y considerando que era una negada en la cocina, se puso a preparar el desayuno: un par de zumos de naranja, tostadas… —al menos eso sí que sabía hacerlo sin quemar la cocina en el intento —, precisamente con una de estas últimas estaba en la boca mientras terminaba de colocar las cosas sobre la mesa de la cocina.



Noa había estado viendo Full house hasta bastante tarde en realidad. Después se había deslizado como buenamente había podido hasta su cama y se había dejado caer allí. Sin embargo al escuchar a Dara andar por la casa ella no pudo evitar despertarse, y con cara de sueño apareció en el hueco de la cocina.



Llevaba simple y llanamente una camisa de hombre, que era lo que más le gustaba para dormir, que por ser de una talla más grande a la que solía utilizar ella le cubría justamente hasta la zona por debajo de las nalgas dejando ver las piernas largas y pálidas. Tenía el cabello completamente revuelto y las marcas de la almohada en la cara.



-Woaaaaaaaaah -exclamó mientras se estiraba intentando así desperezarse- ¿Que hora es? Casi no he dormido nada en toda la noche,Miracle ha decidido que todos los libros que tengo ordenados en los estantes no estaban bien allí y ha decidido tirármelos encima. Que por cierto, no se donde se ha metido esa hipoglúcida.



Se frotó un ojo con la cara interna de la mano y después, como perro de presa, comenzó a olfatear dándose cuenta finalmente de que alguien había hecho.



-Pues…. estoy dudando entre el café y el ginseng en realidad, creo que hoy voy a necesitar algo que me ayude a llevar el día a día.



Dara se sobresaltó al ver movimiento por el rabillo del ojo, pero llegó a escuchar lo que Noa dijo quitándose con rapidez los cascos, arqueó ligeramente las cejas y negó por un momento.



—¿Ginseng? ¿No has aprendido la lección ya? ¿Te recuerdo lo que nos pasó la última vez que lo tomamos? — porque ella lo recordaba perfectamente: no había podido dormir hasta pasadas las tres de la mañana, también es que se habían tomado entre las dos prácticamente tres teteras. —Miracle no está aquí… pensaba que estaba durmiendo contigo.



-Pero aquel día lo tomamos a las tres de la tarde- contestó ella durmiendo mientras se dedicaba a prepararlo. Lo necesitaba si no quería ir durmiéndose por las esquina



Así pasaron unos minutos en los que la chica rezongaba de haberse tenido que levantar tan pronto, de que aún le dolía el tobillo después de lo del otro día, de que el ginseng no tenía el suficiente azúcar y que sabía a rayos. Hasta que al fín se dio cuenta de lo que su amiga había dicho.



-Y….. Si no está contigo, no está conmigo y no ha venido a pedir comida como siempre….¿Dónde está?



Se terminó la bebida de un solo trago y después corrió hasta el salón, al baño, al vestidor y a la biblioteca buscándola por todos lados con las fuerzas que el susodicho ginseng rojo la insuflaba.



—Mierda. —susurró Dara, porque se imaginaba lo que podría haber pasado. Con otra tostada en la mano, que era la que había estado comiendo, se dirigió hacia la puerta. Soltò una maldición en español que seguramente hubiera hecho palidecer a un camionero y se giró hacia el interior. La puerta se encontraba ligeramente entreabierta. —¡Noa!



El día anterior habían llegado las últimas cajas y se las habían subido los del servicio de mensajería a eso de las ocho de la noche. Tarde, no, lo siguiente, pero lo habían agradecido. El problema es que no habían cerrado bien la puerta y ahora se encontraban con el problema que tenían entre manos. La gata, que era un verdadero terremoto, se ve que había terminado de encontrar una rendija por la que se había escapado.



Ella salió corriendo hasta la puerta y al verla abierta no pudo menos que dejar escapar un SINCHA. Rápidamente se puso unos calcetines de esos de andar por casa que usaban allí, y sin ponerse más ropa encima, salió corriendo por las escaleras.



-Vamos Dara, bajemos a ver si la puerta del portal está abierta, y si no lo está subimos por las escaleras buscándola y preguntamos piso por piso.



Ella no parecía darse cuenta de que en Seul, Corea, estaba prácticamente desnuda. Le daba igual. Había tomado verdadero cariño a la gata y no quería que la pasara nada. Además, una vez perdida a ellas les sería mucho más difícil buscarla teniendo en cuenta que no eran por allí.



Dara asintió, estaba por completo de acuerdo con ella. Se dirigieron hacia el ascensor dándole. A ella no se le olvidaba que Noa había estado quejándose del tobillo incluso el día anterior. No lo tenía todavía bien curado. Una vez dentro del ascensor, descalza porque ni siquiera había pensado en que debería haberse puesto algo, con las llaves en la mano —porque para eso sí que le había llegado el sentido común — y sin nada más puesto que el pijama, se volvió hacia Noa.



—La encontraremos, seguramente no se habrá atrevido a salir a la calle. —lo cierto es que estaba tan preocupada como ella. Había un parque delante que era perfecto para que Miracle desapareciera entre los arbustos. Suspiró por un momento.



Una vez en el piso inferior, se aseguraron que la puerta del portal estaba cerrado —bajo la mirada incrédula del portero, todo había que decirlo — y se acercaron a las escaleras para comenzar con la inspección, piso por piso. Esperaba que no tuvieran que llamar a demasiado pisos. Con un poco de suerte la encontrarían agazapada en alguno de los pasillos acojonada. Aunque Dara comenzó a rezar a los dioses, del pasado, del presente, del futuro e incluso extraterrestres esperando que alguna fuerza —fuera la que fuera — la escuchara. No quería que Noa pasara por todo aquello.



Noa no sabía cuánto tiempo  llevaban subiendo escaleras y llamando a puertas. Lo cierto es que el tobillo le dolía mucho no, muchísimo. Sentía que todo lo que le había ayudado Siwon el otro día no estaba sirviendo absolutamente de nada y es que aunque intentaba ocultarlo, ya cuando estaban alrededor del piso catorce le costaba incluso posar el pie.



-Vaya gente caca, siquiera se deciden a abrir la puerta, y encima mira como tienen todo- contestó ella señalando unas pintadas un tanto extrañas que había en las paredes a ambos lados de la puerta.¿Estaban locos acaso?.



Sujetándose de la barandilla de la escalera terminó caminando hacia el piso superior terminando finalmente en la puerta que estaba justamente por encima del piso anterior. Llamó al timbre y se escuchó uno de esos sonidos animados, que parecían sacados de un programa infantil, que los coreanos ponían en los timbres.



Dara se mordisqueó los labios, claramente nerviosa. Parecía que no había manera de conseguir que la gata apareciera. Suspiró por un momento hasta que de repente la puerta se abrió. Un chico se las quedó mirando con cara de circunstancias cuando la vio aparecer, pero ambas estaban tan nerviosas por la situación que ni siquiera le dieron importancia.



—Hola, perdona por molestarte a estas horas, pero se nos ha escapado una gata y andamos preguntando a los vecinos, ¿la has visto? —Dara habló con rapidez en coreano, con ese acento extraño que a veces les dificultaba ser entendidas.



Y pudo ver, con total claridad, que el chico no terminaba de entender qué era lo que le estaba pidiendo porque se giró, entornando la puerta, y entrando de nuevo en el piso. Cruzó la mirada con su amiga, encogiéndose por un momento de hombros. Por un momento sin saber si marcharse o seguir. Mientras tanto el chico, Hangeng tal y como todos lo conocían en el interior de aquel apartamento, se dirigió hacia la cocina donde un chico se encontraba delante de una taza de café intentando despejarse.



—Hay dos chicas en la puerta, pero no entiendo lo que me dicen. Hablan raro. —la voz profunda del chico hizo que el otro alzara la mirada y bufó por un momento.



—Dilas que no queremos nada. ¿Has pensado que puede ser alguna fan? —el chico se incorporó con la taza en la mano para dirigirse hacia la puerta. —¿Y encima has dejado la puerta abierta?



—No… parecían fans.



Heechul cruzó la mirada con él arqueando las cejas y negó para sí cubriendo la distancia hacia la puerta en un par de zancadas y abriendo la puerta. La cara de circunstancias que puso no era ninguna broma. Delante de él estaban dos personas que no pensaba volver a ver en toda su vida. Señalando a Noa se quedó durante unos segundos en silencio.



—¡Tú!



Noa tardó en reaccionar unos momentos demasiado cansada como estaba en ese momento, pero al caer de que la persona que estaba delante de ella era Heechul…. no pudo menos que responder.



-¿Donde esta mi gata? No puede ser que seas tan….tu….que te hayas vengado así. Y además…. ¿que haces tu aqui?



Ella no se había dado cuenta de que se estaba portando mal, pero es que estaba cansada y preocupada, y por encima de todo había tomado te de ginseng rojo aquella misma mañana, así que estaba bastante hiperactiva en esos momentos.



Noa había examinado con curiosidad al chico que les habia abierto la puerta y que parecía no entenderles demasiado bien, pero en realidad aquello no le llamaba demasiado la atención dado que no era la primera vez que le pasaba en Corea, y seguramente no seria la ultima. Pero en su opinión si estaba allí por algo tenia que ser, no podía haber tantas coincidencias.



Tampoco se había dado cuenta de que ambas llevaban una pinta un tanto extraña. Es más, llevaban tan poca ropa que sin duda cualquiera que les viera pensaría que eran unas frescas. De hecho, aquel chico que les había abierto la puerta las había mirado a los dos de arriba abajo, de forma disimulada por supuesto, pero el gesto que esbozó en su rostro no podría haber sido descifrado fácilmente.



—¿Perdona? —preguntó Heechul arqueando las cejas mientras le miraba de arriba abajo. —Al final voy a estar equivocado y si que vas a tener más experiencia con los hombres de lo que pensaba. —la sonrisa de medio lado se acentuó todavía mal.



Mientras tanto, Dara se encontraba ligeramente hacia un lado, mirando hacia el interior. Volvió la mirada hacia su amiga y al chico que habían conocido en el aeropuerto. Desde luego era capaz de sacar de quicio a cualquiera. Hangeng, por su parte, miraba de un lado hacia el otro. Entendía más o menos la situación, por supuesto, el problema era el acento extraño y la velocidad con la que se estaba desarrollando todo.



—¿Habéis visto entonces una gata o no? —preguntó la morena de pelo corto.



-¿Perdona? - volvió a preguntar ella de forma que casi parecía estar haciéndole burla a aquel hombre, pero no era así, simplemente no se daba cuenta de lo que estaba hablando el.



Pero de pronto se dio cuenta de que no llevaba la ropa adecuada para estar allí y descendió las manos hasta sujetar la parte de abajo de la camisa haciendo que esta bajara un poco más, sin darse cuenta de que así descubrió también una porción mas de su piel en la parte superior. Nuevamente no era algo voluntario pero Noa, aunque no lo pareciera, era bastante vergonzosa en algunos momentos.



-No es eso, hemos perdido a nuestra gata y hemos bajado corriendo a buscarla para que no la ocurriera nada, es por eso que estamos así…¿entiendes? ¿es que tu no harias lo mismo?- preguntó finalmente como si lo dudara en realidad.



El tiempo de conversación había dado lugar a la aparición de mas chicos, dos concretamente. Uno de ellos era Donghae, a quien ya conocía más que de sobra, pero el otro, un chico muy delgado de cabello teñido de rubio, la miraba sin comprender nada. Donghae sonrió nuevamente aunque ella pudo apreciar un ligero rubor en las mejillas que era aún más intenso en el rostro del otro chico. Noa simplemente hizo una ligera inclinación de cabeza.



-Buenos días, siento las molestias, estamos buscando a nuestro gato. -Ahora la que estaba realmente sonrojada era ella. Después se inclinó también delante del otro hombre- Mi nombre es Noa.



Aquel chico rubio la examinó un par de veces de arriba abajo. El chico rubio, sin decir nada y sin hacer demasiado caso al enfado aparente que tenía Heechul, se inclinó también hacia ella.



-Mi nombre es Lee Hyuk Jae, pero puedes llamarme Eunhyuk. Es un placer, Donghae y Heechul nos han hablado mucho de vosotras.



Y parecía que aquel lugar tenía algo de “camarote de los hermanos Marx” porque no fueron los únicos en aparecer, también lo hizo otro chico, de cabello rubio y vestido con un chandal blanco que se quedó a unos pasos de ellos. El primero de los chicos que apareció miraba de un lado para otro con gesto de confusión en su rostro. Respiró hondo por un momento al tiempo que se fijaba en el rostro de la chica de pelo corto y moreno, que se inclinaba en ese momento para saludar a Donghae.



Hangeng reconoció gracias a la presentación de la chica de quién se trataba. La situación le resultaba de lo más extraña y eso que en aquellos dormitorios podía pasar cualquier cosa. Sin embargo en esos momentos no estaba muy seguro de dónde mirar o qué hacer.



Y menos cuando la morena soltó una exclamación, pasando por entre todos ellos y dirigiéndose directamente al interior del apartamento. El chico vestido de blanco, Leeteuk —y seguramente el resto de los que estaban mirando desde la puerta — pensó que se le iba a lanzar encima, aunque en el último momento hizo una especie de quiebro hacia la izquierda dirigiéndose hacia una maceta que había allí.



Dara tenía sus razones, no era una acosadora, ni nada por el estilo.



—¡Oye! ¡A dónde vas tú! —exclamó Heechul que había recibido un ligero empujón por parte de la morena de pelo corto, la misma que le había parecido la más “normal” dentro de que le había intentado dar lecciones de comportamiento, claro.



Sin embargo, no le hizo ni caso, sino que se agachó para rebuscar algo entre las plantas, tras otra nueva exclamación que se parecía sorprendentemente a una especie de grito de batalla. Durante unos segundos se quedó ahí, provocando que Heechul con todo el cabreo del mundo se metiera hacia dentro con la clara intención de sacarla. ¿Pero qué demonios las pasaba?

Capítulo 2.1- Una mudanza accidentada

Después de las “emociones” del primer día todo era realmente diferente ahora. Con el paso de dos noches en las que habían podido dormir perfectamente y dos días en los que habían podido darse perfecta cuenta de que el piso que Dongwha les había buscado era perfecto para las dos, tocaba a hacer la mudanza.



El piso se encontraba justo en el centro de la ciudad. Contaba con una sala grande que hacía las veces de salón y zona de recreo, con tres habitaciones (dos de ellas más grandes y una más pequeña que habían decidido utilizar como despacho/biblioteca) un baño también bastante grande, un vestidor y una cocina.En realidad era notablemente más grande que el piso en el que vivían en Madrid pero la renta que les pedían por él era realmente baja.



También para ahorrar dinero habían encontrado un modo de mandar sus muebles de Madrid hasta Seoul, al igual que el resto de sus cosas, lo cual salía realmente más barato que comprar todo de nuevo allí. El día anterior habían llevado todos los muebles más pesados (los sofás y las camas, que en realidad eran los únicos que necesitaban) y,por ser estos de estilo occidental, la casa terminaba siendo una mezcla entre las dos culturas que sin embargo quedaba realmente armoniosa.



El siguiente paso que tendrían que dar en la mudanza era el subir todas las cajas que los responsables de la misma habían dejado en el vestíbulo inferior del edificio. En realidad, todo era bastante fácil teniendo en cuenta que el ascensor era tan amplio como rápido, y en cuestión de apenas media hora Noa, quien se estaba ocupado de esto mientras Dara ordenaba las cosas en la casa, había terminado con casi todo.



Ahora solo quedaba una caja que contenía libros y algún que otro cuadro que colgar para decorar las habitaciones. Era una caja no demasiado grande, pero si bastante pesada por todo cuanto contenía.Sin embargo no era eso lo peor de aquella situación sino que, cuando Noa se aproximo hasta la puerta del ascensor, las luces de los botones del mismo dejaban claro que alguien se había dejado la puerta abierta.



-Me parece que nada me va a salir bien en este país…. -dejó escapar ella  mientras recostaba la espalda contra la pared y alzaba una de las rodillas para usarla de soporte para la caja.



Pasaron quizás un total de diez minutos o un cuarto de hora mientras que ella esperaba el ascensor hasta que finalmente se dio cuenta de que tendría que subir andando, lo cual no era una tarea agradable teniendo en cuenta que vivían casi a la mitad de aquel edificio. Sin embargo no quedaba otra opción y estaba realmente cansada de esperar queriendo solo tumbarse un rato en la cama o el sofá para descansar.



Con un nuevo suspiro de resignación comenzó a subir las escaleras. El calor en esa época era realmente duro de soportar y aunque aquellos pisos tenían aire acondicionado, este no terminaba con todo el calor del exterior. Fue por eso que la mujer comenzó a sentirse mareada según avanzaba escaleras arriba, porque además de todo aquello ella no había probado bocado en todo el día.



Fue este mareo el culpable de que,justamente al hacer la curva que se formaba en las escaleras justo después del descansillo,el pie pisara de mala manera, retorciéndose, y haciendo que ella se precipitara hacia atrás. El contenido de la caja quedó esparcido por todo ese tramo de escalera pero sin embargo la joven no llegó a chocarse, algo se había interpuesto entre ella y el suelo.



Se trataba de unos brazos musculosos, cálidos y suaves que pertenecían a un hombre joven y apuesto,muy apuesto… tanto que cuando Noa alzó la mirada no pudo apartar los ojos del rostro de él y, cuando lo hizo, la sangre había abandonado cualquier parte de su cuerpo centrándose en su cara y haciéndola sonrojar por completo.



-Debería tener más cuidado y buscar a alguien que le ayudara con estas cosas, una mujer no debería ocuparse de cosas tan pesadas- dijo el desconocido con una voz profunda, aterciopelada y amable al mismo tiempo.



Seguramente de tratarse de otro hombre ella habría puesto el grito en el cielo con eso de que las mujeres eran menos que los hombres para cargar cosas, pero en ese caso intuía que las palabras que acababa de escuchar venían dadas por la verdadera preocupación y por una caballerosidad que era difícil de encontrar, al menos en España.



Quizás el silencio se debía en gran parte a que aquel extraño hombre que las había ido a recoger al aeropuerto tenía razón y no tenía mucha experiencia con los hombres, y menos con hombres como aquel. Era alto, fuerte (de hecho la levantaba en vilo sujetándola de la espalda y la zona trasera de las rodillas como si no pesara nada) guapo…y sobre todo muy amable. Su cuerpo era cálido, su elegante camisa blanca que combinaba con los pantalones y zapatos negros olía a limpio…. Y el… Bueno, no sabía si se trataba de su colonia o de su olor natural, pero lo cierto era que olía mejor que nadie a quien hubiera conocido antes.

-Bueno,acabo de mudarme y…aún no conozco a demasiada gente.Es una suerte que estubiera usted aquí si no… Dios sabe lo que hubiera podido ocurrirme.

El hombre sonrió misteriosamente sin que ella supiera por qué (¿Quién podía imaginarse que era por la referencia a Dios que acababa de hacer ella?)y la dejó cuidadosamente en el suelo. Ella se mordió el labio inferior intentando contener un gesto de dolor cuando su pie tocó el suelo, pues un latigazo le recorrió toda la pierna desde el tobillo. Quizás para disimular, optó por agacharse en el suelo y comenzar a recoger todo lo que había allí.

-Deje que la ayude.



Ella alzó la mirada hacia el hombre.Aquello sí que no se lo esperaba.

-No,no se preocupe, lo que menos querría ahora es molestarle.



“No es ninguna molestia” fué lo único que contestó el hombre mientras se agachaba a ayudarla a recoger metiéndolo todo en la caja. Noa no hacía más que dar las gracias porque esa caja precisamente no contenía nada demasiado personal. Sin embargo si había algo que parecía haber llamado la atención del hombre.



-¿Qué pone aquí? -preguntó señalando un marco en el que ella tenía escrito en español una de sus citas preferidas, que había escuchado por primera vez de pequeña y que de un modo u otro la había acompañado durante toda su vida.



El marco no era muy grande, pero si antiguo, de madera pintada de blanco dejando ver sin embargo la veta de la misma. El papel sin embargo era de un color azul muy claro y las letras estaban escritas en un tono dorado, con una caligrafía clásica. Noa sonrió delicadamente.



-El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece;no hace nada indebido, no busca lo suyo… -comenzó a recitar ella.



-…. no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará -contínuo el sin dejarla terminar.



-Corintios, 13:4-8 -Contestó ella sonriendo al darse cuenta de que el hombre conocía tan bien esas palabras- mi madre solía decírmelas antes de dormir, cuando fui mayor me regaló esto para que nunca las olvidara.



Los finos dedos de Noa acariciaron el cristal y, por primera vez desde que preparaban el viaje y estaban allí, se dio cuenta de cuánto extrañaría a su madre, de que cuando quisiera su apoyo, quizás solo un abrazo, la tendría al otro lado del mundo. La joven se obligó a sonreirle.



-Son palabras muy hermosas y tienen razón, su madre debe ser una mujer realmente sabia si quiere que las tengas presentes.



Ella no agregó nada, tenía un nudo en la garganta que aferraba también las palabras que querían salir de su boca.



Sin embargo la sensación no tardó demasiado en desaparecer cuando, por haber olvidado el incidente que había ocurrido hacía tan solo unos minutos,ella se puso en pie sin poder contener en esta ocasión un quejido de dolor. El hombre la miró con preocupación sujetándola primero de los brazos con el ceño fruncido.



-No puede caminar asi,suba.

-¿Que suba…?



Noa no entendía nada,pero todo lo quedó claro cuando aquel hombre, que parecía casi caído del cielo, se giró y agachó frente a ella para que se subiera a su espalda como había visto una y mil veces en los doramas que tanto le gustaban. En esa ocasión dio las gracias de que el hombre no se diera cuenta del sonrojo de su rostro, que era aún más grande que el anterior.



-No por favor…no se moleste… puedo esperar un poco,y además…las cosas… y quedan aún cuatro pisos que subir -intentó decir ella buscando una excusa para librarse de eso, pues a diferencia de las protagonistas de las series, ella no tenía el desparpajo que ellas para ese tipo de situaciones.



-No diga tonterías, volveré luego a por sus cosas, ahora necesita descansar.



Y así sin más la acalló nuevamente.Su madre siempre la habia dicho que había que aceptar los regalos y los favores siempre que estubieran hechos con buena intención, pues esas personas solo intentaban hacer el bien, y que no aceptarlo sería simplemente hacer lo contrario.



Las manos de ella se adelantaron casi temblorosas hasta la espalda de él, la cual se mostraba fuerte a juzgar por cómo se notaban los músculos bajo la fina tela de la camisa. Se posaron en su cuello,rodeandolo, y después fue él mismo quien se ocupó de alzarla sujetándola de las piernas. Noa se sorprendió al darse cuenta de que aquello era mucho más cómodo de lo que había pensado.



-Por cierto, mi nombre es Siwon.



Noa salió de su ensimismamiento para atender a lo que el joven,que ya había empezando su escalada escaleras arriba como si el llevarla no le molestara lo más mínimo,le decía.

-Yo me llamo Noa, es un placer,y nuevamente gracias.



La cabeza de Noa se inclinó casi sin que ella se diera cuenta hasta posarse en la espalda de él. Apenas le estaba rozando y siquiera sabía si él podría sentirlo, pues en esa posición lo difícil era tener la cabeza completamente erguida. Sin embargo ella notaba perfectamente los movimientos de su espalda al sostenerla, el calor que desprendía su piel y sobre todo su olor…ese olor. Sabía que dentro de unos minutos, cuando llegaran a su casa, no volvería a olerlo,pero en realidad era algo que no creía poder olvidar nunca.



-¿De verdad que no tiene nada que hacer? No quiero importunarle…-volvió a decir ella para romper el silencio que reinaba en ese momento.



El chico pareció meditar durante unos instantes antes de responderla.

-Si,tengo cosas que hacer, pero hay cosas que deben de ser prioridad delante de otras. Si nadie ayuda a nadie este mundo no puede ir más que a peor.



Por fin habían llegado a su destino. Siwon volvió a agacharse para que ella pudiera bajar sin demasiado problema y la joven sacó de un bolsillo la tarjeta que hacía las veces de llave en aquel lugar, empujó la puerta dejando ver el interior del apartamento que,aun sin terminar de decorar ni ordenar,era realmente agradable.



Dara debía haber bajado a comprar porque no se encontraba allí en ese momento. Quizás el maldito ascensor había vuelto a funcionar cuando ellos estaban subiendo por las escaleras,pero en realidad poco importaba ya. De fondo habían puesto una lista de reproducción de bandas sonoras que hacía el ambiente aún más agradable.



-Bueno…le resultará estúpido que se lo pregunte,pero al ser de fuera… me pregunto si estaría mal que le invitara a algo de beber…



Ella preguntaba aquello porque sabía que en Corea no estaba del todo bien visto que una mujer y un hombre pasaran tiempo juntos y solos en la misma casa, sobre todo si se daba la circunstancia de que acababan de conocerse. Por encima de todo ella no quería que el hombre pensara que estaba intentando algo con él, pero en realidad no encontraba forma de agradecerle todo lo que había hecho por ella.



-No me negaré a una Coca Cola bien fresca cuando vuelva de subir su caja.



Ella sonrió y asintió.Por suerte la Coca Cola era una de las pocas cosas que tenían para beber en la casa en ese momento, porque a ella le gustaba mucho. Después de hacer una ligera inclinación de cabeza el hombre desapareció por la puerta dejando esta ligeramente entornada para poder volver a entrar después. Ella avanzó a la cocina cogiendo de ella la lata del refresco, un vaso, y también cubitos de hielo en un pequeño recipiente por si el gustaba de ellos, y dejó todo en la mesa del salón.



Noa no podía dejar de pensar en todo lo que le había ocurrido desde que llegaran a Corea. En el aeropuerto habían conocido a dos personas totalmente distintas.El hermano de Luffy,que era lo más adorable que ella había conocido jamás,y el tal Heechul, del que lo máximo que podía decir es que tenía ganas de estamparle una sartén en la cara, a pesar que en el fondo le parecía una persona realmente divertida. Y después estaba Siwon al que muchas mujeres hubieran definido como el hombre perfecto.



Y así en unos días había tenido más relaciones con los hombres de las que había tenido durante meses en España. Quizás de haber sido otro país les hubiera pedido el teléfono para poder volver a verlos,pero  no lo haría allí. A los dos primeros quizás volvieran a verlos (después de todo uno era el hermano de su mejor amigo) pero a Siwon…seguro que no.




Lo que la llevó a preguntarse qué estaría haciendo él en aquel edificio. ¿Acaso tenía que visitar a alguien? ¿familia? ¿algo de negocios? Pero tampoco se lo preguntaría, después de todo bastante había hecho por ella como para que encima ahora esta metiera las narices donde no la llamaban.



No tardó demasiado el joven en volver con la caja y dentro de ella todas las cosas que se habían esparcido por las escaleras. Las dejó a un lado y se aproximó a ella tomando asiento en el sofá, dejando una distancia considerable entre ambos. Ella le sirvió la coca cola, pero Siwon desechó los hielos por el momento.



-No vive sola…¿Verdad? -preguntó señalando la maleta de Dara que estaba junto a la puerta- cuando su compañera regrese debería comprarte un parche para el dolor en una farmacia y ponerla una toalla caliente en el tobillo, y si persiste el dolor debería ir al médico.



Nuevamente Noa no pudo evitar sonreír nuevamente tapándose la boca con cuidado, un gesto que,como tantos otros, se le había pegado después de ver tantos doramas y el comportamiento de la gente allí. Era curioso recibir tanta preocupación y cuidados de alguien que no conocía.



-Seguiré sus recomendaciones como si fuera mi médico -contestó finalmente.



Ahora le tocó el turno a el de sonreir, apartando la mirada.Desde luego era una sonrisa dulce y cálida, acompañada por el intenso brillo de sus ojos negros, una sonrisa de verdad y no forzada. Miró el reloj unos segundos y después terminó la coca cola de un trago y se puso en pie haciendo una nueva inclinación como despedida.



-Así lo espero. Ha sido un placer conocerla pero ahora debo irme, tengo asuntos de los que ocuparme, quizás la próxima vez tengamos más tiempo.



Y sin darle a tiempo a ella a decir nada salió del piso, dejándola completamente sorprendida con esa última respuesta. ¿Sería sólo una forma de hablar o es que de verdad pensaba volver a pasarse por allí?




Capítulo 2: Paseo en coche

—¿Ajhumma? ¿quién es una ajhumma? —preguntó frunciendo el ceño. Y después voló su mirada hacia la de su compañero y amigo. —Ya sé que se lo prometiste a tu hermano, pero me niego a llevar a este par de locas a donde quiera que las tengas que llevar. —miró a la chica de nuevo. —Fuera… del… coche… ya. —ordenó marcando cada una de las palabras.



Ella alzó la mirada como quien no quería la cosa, pero por su expresión en el rostro quedaba bastante claro que no sabía a lo que se refería aquel hombre. ¿Que había dicho mal?.



-Tu…¿No? -Preguntó toda perpleja mirando alternativamente tanto como a su amiga como a Donghae, sin caer en cuenta que Heechul en realidad era un hombre,y no una mujer. Pero de pronto recordó las grandes discusiones que había tenido con un amigo de España el cual se empeñaba en decir que los coreanos eran femeninos, todos. Vale… puede que estuviera equivocado y no fuera así, pero si era cierto que algunos hombres allí sí se parecían bastante a mujeres- Si no es así… lo siento… Digamos que no estoy acostumbrada a los hombres de aquí, pero no pienso bajarme del coche.



Y lo decía muy en serio. No había estado dando vueltas y vueltas a aquel parking, que más bien parecía Mordor, para terminar teniendo que tomar un taxi que luego vete a saber en dónde te dejaba. Las manos de ella se alzaron hasta los cinturones de seguridad, y se pasó uno alrededor del cuerpo,sujetándolo con las manos y cubriéndolo con la cazadora de cuero…a ver si el chico se atrevía a meter la mano allí para que ella se bajara. ¿En España? Puede. En Corea, no lo creía.



El otro chico examinaba la escena con una sonrisa de oreja a oreja y sin decir nada, pero cuando vio que Dara se ocupaba de subir las maletas a la parte trasera del coche, él se apuró en ayudarla, y eso ya era sentencia suficiente sobre lo que pensaba de las palabras de Heechul. Había dos razones principales para que hubiera optado por ponerse de parte de las mujeres: la primera de todas era que le había hecho aquella promesa a su hermano, que tenía en muy alta estima a aquella extraña mujer,y para él la familia era una de las cosas más importantes en esa vida. La segunda, era que se estaba divirtiendo realmente con aquella situación… Y más se divertiría al contárselo a sus compañeros aquella noche en los dormitorios.



Heechul sentía una mezcla de frustración y perplejidad que solo aumentaba, de forma clara, su enfado. No era una persona paciente, nunca lo había sido, ni tenía el sentido de la honorabilidad tan marcado como otros de sus compañeros. Mirando con claro gesto de sorpresa a la chica que se había metido en el coche dejó escapar el aire con lentitud. Si por él hubiera sido la hubiera sacado a rastras, pero se contuvo.



—Está más que claro que no estás acostumbrada a los hombres. — respondió el chico, generalizando mientras la miraba solo un segundo y después volvía su atención a Donghae. —No me vuelvas a pedir ocuparme de asuntos como este.



Dara que había estado intentando contenerse en todo momento la risa, explotó de nuevo y se coló por debajo del brazo del chico que se encontraba apoyado en el capó, sentándose con total comodidad en el coche y poniéndose el cinturón mientras se estiraba.



—Cuanto antes nos movamos, antes te librarás de nosotros. —miró a ambos chicos y tomó la puerta para cerrarla provocando que el chico se tuviera que separar.



Éste miró a Donghae por encima del capó y con cara de muy pocos amigos por no haberse salido con la suya, se acercó al asiento del copiloto para entrar y cerrar con un portazo que retumbó en el estacionamiento. Era su forma de dejar claro lo que opinaba de aquella situación. De la misma manera que en cuanto Donghae arrancó el coche, él se movió para poner la radio y aumentar el volumen en cuanto la música se puso a sonar.



Llevarlas no significaba tener que hablar con ellas y pensó en algo muy sencillo: solo serían unos minutos, después no las volvería a ver en la vida. Con ese pensamiento, apareció por fin una sonrisa.



Mientras Noa sonreía a su amiga, Donghae parecía estar más preocupado por la conducción que por lo que pudiera decirle su amigo.



-No se de qué hablas -le respondió finalmente a Heechul mientras permanecía atento a la carretera delante de sí- en un principio quería venir Leeteuk, pero tu fuiste el que se empeñó en acompañarme cuando te dije que veníamos a buscar a dos chicas.



Seguramente ese chico no hubiera sido así normalmente. Noa le examinaba con curiosidad y lo que le quedaba claro es que no parecía mala persona, que jamás diría algo así para hacer daño a un amigo. Sin  embargo de lo que si se daba cuenta era de que no parecía demasiado seguro al volante. Los dedos tamborileaban constantemente sobre el volante cuando se paraban delante de un semáforo, y él no dejaba de mirar de lado a lado. La joven sonrió, ella no se había sacado aún el carnet de conducir porque estaba segura de que tendría más de un accidente, así que le comprendía.



-Desde luego con hombres como tu no, ni ganas -Contestó finalmente a Heechul en lo que intentaba ser una broma para relajar el ambiente. ¿Acaso el hombre creía que se sonrojaría al escucharle mentar ese tema? No,ni mucho menos. Noa hubiera podido contestarle de una forma menos comedida, pero sabía dónde se encontraba y que las costumbres de aquel país no eran como las españolas.



La mirada de la mujer se centró entonces en los edificios que se veían al otro lado de la ventanilla de aquel coche, en la gente de las calles. De vez en cuando, cuando reconocía algún lugar por haberlo visto en algun dorama, le presionaba a su compañera la pierna para que lo viera con ella.



-Se me olvidaba daros la dirección donde tenemos que ir, Dongwha me lo pidió - dijo de pronto al darse cuenta de que sus pensamientos no se encontraba en ese momento donde debían. La mano se coló dentro de sus bolsillos hasta encontrar un papel- Como llevamos horas sin comer, pensamos ir a este restaurante…. que tiene muy buena fama en nuestro país y no queda lejos de nuestra casa, con lo que podemos ir en metro después y así no os molestaremos tanto tiempo.



—No me sienta nada bien el papel de taxista. —masculló Heechul, pero fue el que se giró para mirar a la chica que había hablado. Tampoco le sentaba nada bien el no haber caído en que Donghae al volante era casi tan peligroso como Leeteuk. Casi. Estaba demasiado enfurruñado como para ser agradable, por lo que sin una palabra le arrebató el papel de la mano.



Dara arqueó las cejas. La verdad es que se lo estaba pasando bien, pero cada vez comenzaba a estar más molesta por la situación. Si había algo que la caracterizaba era ser demasiado protectora con sus amigos y en el caso de Noa en ocasiones pecaba de sobreprotectora. Se movió hacia delante tocando el hombro del chico y sin ningún tipo de pudor clavó su mirada en sus ojos.



—No te cuesta nada ser amable, dentro de un rato ni siquiera te acordarás de nosotras.



— Dentro de un momento, con suerte, llegaremos vivos. —respondió él tras mirar a Donghae, tras darle la dirección. Definitivamente el enfado le había jugado una mala pasada. Aun así no pudo evitar sonreír divertido ante la cara de concentración de su amigo antes de volverse de nuevo hacia atrás para mirar a ambas. —No se puede decir que sea la mejor compañía del mundo, pero no está del todo mal, para ser nuestros últimos momentos.



Una media sonrisa apareció entonces, de esas en las que se alzaba solo una parte de sus labios. La morena de pelo corto chasqueó la lengua y se echó de nuevo hacia atrás apoyándose en el respaldo. Solo segundos después se cruzó de brazos.



—Si estás intentando darnos miedo… vas a necesitar mucho más. —le sonrió y después se volvió hacia donde su amiga miraba los edificios de Seúl como si fuera lo más importante del mundo. Ella misma estaba emocionada, pero se estaba controlando… solo un poco. Era extraño y fascinante encontrarse allí. —El día que conozca a Luffy le haré invitarnos a un buen plato de bibimbap y al menos a tres botella de soju cada una… por las molestias.



Noa exhaló un nuevo suspiro. Si, la verdad es que todo aquello era completamente diferente a lo que Donghwa le había prometido cuando llegaran allí, y lo peor es que secretamente guardaba serias dudas de como sería el piso que las había buscado. Sin embargo, era incapaz de ver a su amigo como una persona irresponsable.



-Tendría cosas que hacer… ten en cuenta que aquí la gente está siempre muy ocupada. Acuérdate de las chicas de los doramas que tienen cuatro o cinco trabajos cada vez.



Quizás eso no fuese realmente la forma de comportarse en Corea (todo el mundo sabe que en la televisión se exagera demasiado) pero lo que sí tenía claro Noa era que en ese país se era mucho más trabajador que en España, y era algo que debían tener en cuenta a la hora de relacionarse con la gente.



Cuando la vió protegiendola Noa sonrió. Ella,por familia, contaba solo con su madre pero prácticamente desde el primer momento de conocer a Dara la había sentido como una hermana, nunca había tenido miedo en ser sincera con ella, compartían todas las cosas y se ayudaban mutuamente cuando era preciso. Sabía por eso (como se demostró en aquel instante) que era la única persona capaz de sacarle una sonrisa a una persona del tipo que Heechul lo era.



-Se trata de cosas importantes, sí -contestó Donghae que a pesar de la concentración con la que conducía parecía preocupado también porque las dos chicas se llevaran una mala impresión de su hermano. Sin embargo no dio más explicaciones y a ella no le importó porque sabía que era el modo de comportarse allí.



Durante los momentos siguientes el coche quedó completamente en silencio. Noa no hablaba porque no quería interrumpir al conductor, no tenía nada que hablar con el tipo raro, y tampoco quería hablar de nada con su amiga para que este último se enterara y armara la marimorena como siempre. Además solo podía pensar en comer y beber algo, y es que lo de que no habían probado bocado en todo el día no era ninguna tontería.



-Ya estamos -señaló Donghae al paso de un tiempo.



Se trataba de un restaurante de Chamsutgol, lo que puede traducirse por carne a la barbacoa coreana. Era un sitio especializado aunque por lo que le había comentado Luffy también vendían algún que otro plato que no tenía nada que ver con esto. Suficiente para aplacar el hambre de ellas.



Cuando Donghae aparcó finalmente, ella optó por bajar del auto lo más rápidamente posible y,abriendo el maletero, bajar las maletas que ambas llevaban (que por suerte eran bastante pequeñas dado que la gran mayoría de sus cosas serían enviadas unos días después por correo,de forma más barata).



Donghae se apresuró en salir del coche a despedirlas,haciendo tres inclinaciones de cabeza hacia las dos que Noa correspondió.



-Nuevamente gracias por haber gastado parte de vuestro tiempo en  ir a buscarnos y traernos hasta aquí. Ha sido un placer conocerlos.



Realmente podía sonar a broma, pero ella no lo decía en este sentido.Después de todo,eran las primeras personas que conocían en Corea.



Dara tardó unos segundos más que Noa en salir del coche, rebuscando en el bolso hasta que dio con las gafas de sol. Todos los que la conocían sabían los problemas que tenía con la luz clara y a esas horas en Seúl el sol daba de pleno. Cuando salió, correspondió rápidamente a las inclinaciones, tomando después maleta que había sacado Noa. Esa pequeña maleta de viaje que tan buenos momentos la había traído. Con ella había ido a diversos lugares a lo largo de su vida como estudiante y ahora la estaba acompañando en aquella aventura.



—Gracias por todo. —volvió a inclinar la cabeza y entonces se dio cuenta de que el otro chico, seguía tranquilamente en el coche. Cuando sus miradas se cruzaron, la suya cubierta por las gafas de sol, sólo se pudo ver una ligera inclinación que bien podría haber sido producto de su imaginación, antes de que volviera a mirar hacia delante.



El chico estaba demasiado metido en su propio mundo, o al menos eso parecía. Quienes conocieran a Kim Heechul se darían cuenta de que estaba analizando lo que sucedía fuera del coche. No esperaba volver a encontrarse con ninguna de esas dos. Su vida, su agenda, las actividades que tenían que hacer eran demasiado apretadas como para tener tiempo de “jugar”. Y, aunque divertidas, no le habían llamado en absoluto. Quizá un deje de curiosidad por ser extranjeras era lo que le había hecho estar allí, pero saciado tenía que reconocer que no había sido para tanto.



La morena de pelo corto volvió su mirada entonces hacia Noa. Para ser las dos primeras personas que habían conocido a su llegada no era para nada como lo hubiera imaginado. Dándola un ligero toque en el brazo, la indicó que se movieran. El chico que había conducido ya se estaba dirigiendo hacia el coche de nuevo y ellas tenían que comer algo.



—Vamos, tengo un hambre de lobo. —comentó, mientras comenzaba a andar en dirección hacia el letrero que más o menos había reconocido. —Te invito yo, así que vamos a pedir toda la carne que podamos.



Y ese iba a ser el capricho de ese día,claro. El broche final aunque en el estómago de Dara todavía estaban los nervios asentados. Sabía que hasta que no estuvieran en el piso, se asegurara que estaba bien, y terminaban del todo la mudanza los nervios seguirían. De la misma manera que sabía, demasiado bien, que esos nervios seguirían hasta que hubieran podido incorporarse de lleno en la dinámica de la universidad.



- Siempre invitas tú -fue todo lo que pudo contestar ella aun con cierto fastidio, pues ya estaba acostumbrada a que rara vez la dejara pagar. Dara era así, y Noa había aprendido a no llevarla demasiado la contraria- pero si, tengo hambre,creo que ahora mismo lo que yo me comería sería incluso un hipopótamo. Pero no pidas demasiado… ¿Recuerdas aquella vez en el Fosters que nos vimos obligadas a dejar un plato casi entero?



Las dos mujeres caminaban alejándose mientras Donghae las examinaba unos segundos desde fuera del coche. El también se había puesto las gafas de sol pues, aunque ese no era lugar transitado por mucha gente, tampoco le convenía (a ninguno de los dos) ser reconocido, y menos aún en presencia de dos chicas.



Entró al coche después y sin demasiada prisa arrancó el motor observando a su compañero de reojo.



-Mira que tienes mal carácter en ocasiones.Pues a mi me han parecido dos chicas bien majas- Dejó escapar con una sonrisilla más que consciente de que a él no le habían tocado las narices tanto como a su compañero.



—Háblame sobre lo agradables que son cuando te lancen la coca-cola por encima y te llamen ajhumma en tus narices. —refunfuñó Heechul, pero acto seguido sonrió de medio lado que indicaba que en el fondo no estaba tan molesto como aparentaba.. —Vámonos.



Así, mientras las chicas se alejaban a un lado el coche se dirigía hacia otro completamente diferente. Unos pensaban que no volverían a verse nunca, pero aún había un hilo conector entre ellos: la persona que faltando aquel dia habia hecho que todo aquello sucediera y que el primer día de las chicas en aquella gran ciudad fuera realmente extraño.



Sin embargo las sorpresas ese día aún no habían terminado. Después de comer toda la carne que podían y quedar completamente satisfechas y sin la más mínima sombra de hambre, salieron a la calle. Seguía haciendo calor, pero con el transcurso de la tarde el día se estaba tornando poco a poco más fresco. Al salir del restaurante y doblar la esquina, junto a unos grandes cubos de basura, comenzaron a escuchar el maullido lastimero y bajo de lo que parecía ser un gatito.



Puede parecer imposible que en mitad de una gran ciudad como aquella se pudiera escuchar algo así, pero a esa hora la calle en cuestión apenas estaba transitada y el recipiente de metal donde estaba la basura no hacía más que elevar el volumen de los maullidos. Cuando las dos se acercaron allí encontraron una gatita pequeña, algo sucia y con cara de lista. Los ojos eran de un azul intenso y el pelaje estaba moteado en colores grises, blanco,negros e incluso algún naranja, la mayoría de los cuales creaban líneas sobre su cuerpo.



Como no podía ser de otra forma se apuraron en cogerla y rápidamente decidieron que sería la tercera habitante del piso que habían rentado. De camino a éste, le compraron la cama, el jabón para lavarla,la comida y algún que otro juguete, además de comprar ellas lo necesario para comer esos días.


Ya eran tres en la familia.


Capítulo 1: Llegada a Incheon y lanzamiento de refresco

El aeropuerto de Incheon era realmente grande, como correspondía a una ciudad tan grande e importante como era Seul. Sin embargo el tener que atravesarlo por completo era una de las cosas que más preocupaban a Noa a quien siempre le había dado especial miedo enfrentarse a ese tipo de cosas que la vida colocaba frente a ella.



El viaje, tal y como habían previsto, había sido especialmente largo y tedioso, sobre todo porque habían optado por tomar el vuelo más barato que hacía una escala en las hermosas tierras árabes de las que no obstante no habían podido disfrutar nada. Además, al ser billete barato, los asientos estaban especialmente pegados entre sí y ellas apenas si podían estirar lo suficiente las piernas. “Síndrome de la clase turista” lo llamaban, pero lo cierto es que para cuando pudieron salir finalmente el humor de Noa estaba de perros, lo cual mezclado a los nervios que se incrementaban cada vez más, no ayudaba en lo más mínimo.



Enseguida pudieron notar que el clima de Corea del Sur era completamente diferente al que habían podido experimentar en Barcelona, y también muy diferente al de su Santander natal. En la época de verano en la que habían llegado las temperaturas eran realmente altas y por lo que había averiguado seguirían así hasta que llegara el otoño. El invierno por otra parte solía ser bastante crudo, lo que llevó a la joven a preguntarse si realmente podría acostumbrarse a todo eso.



-¿Te he dicho alguna vez que estamos locas? -Preguntó a su amiga, quien caminaba a su lado, con una sonrisa en el rostro que tan solo ella, que tan bien la conocía, podría calificar como nerviosa.



Por suerte no traían demasiado equipaje. Habían sido previsoras y, sabiendo las dificultades de transporte que tendrían que sobrellevar y que facturar maletas era mucho más caro que un envío, habían optado por esta última opción dejando que sus pertenencias llegaran dos días después a ellas mismas en unas cajas enormes que habían preparado mucho antes de salir. En esos días con lo que les cabía en la maleta pequeña de equipaje de mano tendrían más que suficiente.



Lo primero que hizo Noa en cuanto le fue posible fue encender el teléfono. No es que se tratara de una persona afín a las nuevas tecnologías (más bien al contrario, era normal no conseguir contactar con ella por teléfono en varios días) pero era de vital importancia contactar con Luffy, quien había quedado en mandarles un kakaotalk cuando llegaran para que pudieran saber donde había aparcado e ir juntas hasta el centro de la ciudad y enseñarles donde estaba el piso que habían alquilado



Sin embargo la vocecilla de mujer que anunciaba la llegada de un nuevo mensaje no hizo más que empeorar el mal humor y nerviosismo de ella.



-Mier… -Exclamó en un tono de voz bastante alto que hizo que la gente que tenía a su alrededor la mirara de un forma extraña, con lo que al completar la frase se obligó a controlarse un poco más- Dice que no puede venir, que le ha surgido algo pero que mandará a alguien para que se ocupe de nosotros. Genial…. ¿Y como vamos a reconocerle?¿Y el a nosotros? Esto esta lleno de gente y…. -entonces bajó la voz hasta que se convirtió prácticamente en un susurro- por muchos doramas que haya visto, ahora mismo me parecen todos iguales.



Ella tenía el ceño fruncido, un gesto que siempre hacía cuando estaba enfadada, pero además de eso se mordía el labio inferior con un nerviosismo cada vez más patente. Con un gesto de la mano llamó a su amiga para que esta se acercara y comenzaran a caminar juntas hacia la salida del aeropuerto.



El exterior de aquel edificio era prácticamente igual de grande que la parte interior, con lo cual, cuando ambas llegaron alli y se dieron cuenta de la gran cantidad de coches que había aparcados (incluidos unos taxis que se parecían muchísimo a los de su ciudad natal,Santander) la desesperación se hizo aún más patente en su rostro. Cuando Noa parecía a punto de comenzar a rezongar de nuevo, un mensaje más llegó a su Kakaotalk que rezaba lo siguiente: “Parking, matrícula XXXXX”



Si hubiera sido una serie de dibujos animados estoy segura de que en ese momento todo lo que se había escuchado alrededor de ellas serían grillos.



-¿Y como pretende sea quien sea el estúpido que ha venido a buscarnos que encontremos esa matrícula entre todos los coches hay aparcados?



Porque, como aeropuerto grande de una de las ciudades más grandes del mundo, no tenía nada que envidiar a los más concurridos de los centros comerciales españoles, esos en los que si te descuidas por un momento pierdes tu coche, y como sigas descuidado, acabas perdido del mismo modo que se perdían los ladrones de tumbas en las pirámides del antiguo Egipto.



-Supongo que no nos queda más remedio que buscar uno a uno, pero si tenemos que buscar un coche lo más lógico sería que nos dieran más señas de como es este… Y además, mucho dicen de la buena educación de los coreanos, pero cualquier persona en su sano juicio nos habría ido a buscar a la entrada -Noa había soltado todo esto de carrerilla, así que para continuar hablando se vio obligada a tomar aire durante unos segundos- Eso sí, como esto sea una broma de Luffy, te juro que le arreo con la maleta en la cabeza.



—Si esto es una cosa de Luffy, Noa, incluso yo voy a darle con algo en la cabeza. —respondió Dara, mientras miraba a su alrededor. El gesto de desesperación estaba presente en su cara. —¿No hubiera sido más fácil haber cogido un taxi? Es más, voto porque si en un cuarto de hora no los encontramos, les enviemos un mensaje pidiendo la dirección del piso y diciéndoles que los encontramos allí.



Dara era así. A veces demasiado directa. A veces con demasiada poca paciencia. En general se controlaba, pero en esos momentos se encontraba agotada. Y lo único que se cruzaba por su mente era una cosa: una ducha larga, una habitación tranquila, horas de sueño. Y no solo eso: el puñetero sol les daba en plena cabeza haciendo que entrecerrara los ojos claros molesta por la luminosidad. No llevaba muy bien eso de las luces demasiado intensas.



Soltando un suspiro, Dara dio un toque en el brazo a Noa para seguir andando. Ahora comenzaba a entender perfectamente el dicho ese de buscar una aguja en un pajar. ¿Cuántos coches podría haber ahí dentro? Cargando con los bolsos y las mochilas, con la maleta de ruedas, ambas siguieron buscando la matrícula que se habían aprendido de memoria. Dara había estado los primeros minutos preguntando cuál era.



—Ya pueden recompensarnos esto con algo… un helado, un granizado…



Cualquier cosa serviría. Y el problema es que Dara estaba jodidamente convencida de que el tío que hubiera ido a recogerlas iba a estar refunfuñando porque estuvieran tardado. Esa era la mecánica de la mente humana, y de los tíos de todas partes en general. No, no era feminista, pero había convivido lo suficiente entre hombres como para saber que encima les echarían la culpa a ellos… al menos así eran por regla general. Si los coreanos eran una excepción a esta regla, iba a estar gratamente sorprendida.



Decidieron separarse, aunque no muy lejos la una de la otra, para abarcar un poco más de terreno. En la cabeza de la morena de pelo corto comenzaban a formarse ideas varias y diversas de cómo les daba la noche allí, rebuscando, sin encontrar nada, muertas de cansancio y sueño. No, ni de coña. Aquello, desde luego, no era lo que había tenido en mente para sus primeros minutos en territorio coreano.



En su cabeza se iba repitiendo el número de la matrícula como si fuera un mantra. Ya había visto tantas matrículas en ese rato que estaba segura de que podría hacer un estudio en profundidad sobre las características generales de las matrículas coreanas. Seguro que se convertía hasta en famosa. Se mordisqueó el labio y entonces, cuando giró ligeramente la mirada hacia un lado parpadeó un par de momento porque…



—¡Noa! ¡lo encontré! —se giró para mirar a su amiga, que estaba un poco más allá. —¡Está aquí!.



La expresión de alegría de Dara no hubiera sido mayor si hubiera encontrado agua en el desierto.






Noa había estado completamente de acuerdo con su amiga en cuanto a separarse de trataba, pero al mismo tiempo y con su pánico social no dejaba de rondar la idea de que fuera ella misma la que se perdiera allí. Con el calor que hacía la cazadora de cuero que había optado por ponerse se había transformado en algo así como una sauna, pero prefería eso antes que quedar achicharrada como un cangrejo (sobre todo porque no estaba segura de saber pedir luego una crema solar en la farmacia).



Su cabeza en realidad compartía dos pensamientos en ese momento: el primero, el dichoso numerito de la matrícula que empezaba a ser más cansino que los números de la lotería cantados por los niños de San Ildefonso, el segundo… las posibles venganzas por todo lo que estaba sufriendo nada más llegar al país.



Y de pronto, cuando escuchó a su amiga, se sintió como debieron sentirse los hermanos Pinzones esos que acompañaron a Colón a explorar un camino a las indias y encontraron América. Comenzó a correr hacia ella tan rápido que la maleta, en vez de deslizarse por el suelo con sus ruedas, parecía volar pasando peligrosamente cerca de los coches (que por cierto eran bastante caros).



-¿Dónde dónde dónde dónde? -Preguntó casi sin aliento cuando llegó hasta donde se encontraba ella. Posó las manos en sus rodillas intentando tomar aliento mientras buscaba a su alrededor.

—¡Allí! —exclamó Dara mientras señalaba un coche con los espejos tintados y de tono oscuro que estaba unos metros más allá. —Vamos, y espero que nos hayan dado bien la matrícula porque NO pienso volver a dar vueltas por aquí de nuevo. —frunció los labios por un instante. —Y que esté dentro, que con la suerte que tenemos fijo que se ha ido a tomar un “veteassaber qué” que se tomen por aquí cuando están esperando.



Fue Noa la primera que se aproximo hasta donde se encontraba el coche. Cerrando el puño con este la ventanilla del mismo. Una vez… y otra… e incluso una tercera, pero nada.



-Eres una gafe -fué todo lo que pudo decir ella antes de tomar asiento justo encima de la maleta mientras analizaba con curiosidad el coche frente al cual se encontraban las dos. Desde luego tenía toda la pinta de ser un coche realmente caro, y con los cristales tintados casi parecía ser de la mafia… o de la yakuza coreana esa rara… Y es que ella había visto tantos doramas de secuestros, gafadas varias de las protagonistas, y otras escenas… que todo lo que se imaginaba de lo que estaba ocurriendo era a peor.



Después de diez minutos de reloj al fin vieron aparecer dos figuras desde la lejanía, dos figuras desfiguradas por el calor, como si fueran un espejismo de los del oeste. Uno de ellos era más alto que el otro, pero ambos eran delgados. Al poco llegaron justamente frente a ellas.



El más alto de ellos, con un gorro en la cabeza de alas altas que le protegía del sol y gafas oscuras, se las quedó mirando por un momento. Llevaba algo en la mano, lo que parecía un refresco.



—Joder, ya era hora. —dijo en coreano, para después pensárselo mejor. Su cara de concentración durante unos segundos fue digno de ver y Dara arqueó las cejas por un momento al tiempo que se incorporaba. —Noa y Dara, ¿no? —preguntó en inglés para después seguir. —Nos vamos.



Y sin más, considerando que claramente había explicado que se tenían que meter en el coche, el más alto de ellos, cubierto parcialmente con el sombrero, se acercó al asiento del copiloto para abrir la puerta sin más. Dara cruzó su mirada con la de Noa y suspiró mientras se acercaba a la zona de atrás.



—Genial, qué simpático. —susurró en español la chica de pelo corto y miró a Noa. —Esto va mejorando por momentos, ¿eh?.



Pero Noa no se quedó contenta con aquello. Por unos instantes no había podido dejar de observar las extrañas pintas que llevaba aquel joven larguirucho y delgado, pero después toda su atención había centrado en el otro chico que venía con ellas. Era más bajo (por lo que sabía, bajo sobre todo para tratarse de un coreano). Llevaba el pelo un poco largo y teñido de rubio en la parte delantera de la cabeza. Vestía… normal, con una camisa de manga larga aunque fina, de rayas negras y moradas. No dijo nada, pero por el parecido supo enseguida que se trataba de algún pariente de DongHwa.



Sin embargo el comportamiento de aquel primer hombre fue lo que más le llamó la atención y es que su paciencia había llegado a su límite desde hacía ya un tiempo. Con toda la tranquilidad del mundo y sin responder a lo que aquel desconocido había dicho, se aproximo a él arrebatandole la bebida fría que llevaba en la mano.




-En mi país es de mala educación hacer esperar a la gente, también es de mala educación hablar mal a la gente -Dejó escapar al fín en un casi perfecto coreano- te lo digo para que luego no me eches en cara lo que voy a hacer.



Con un rápido movimiento de muñeca Noa dejó que el vaso se precipitara hacia el frente derramando todo el líquido en la cara de aquel joven, y por ende también en la ropa y el gorro que llevaba. Internamente Noa sonrió, siempre había querido hacer algo así y aquel cretino le había dado la excusa perfecta.



Por unos segundos nadie dijo nada. De reojo la joven podía ver perfectamente al compañero del mismo que parecía serio, pero que con el paso de los segundos siguientes comenzó a reír alegremente.



—¡Pero qué demonios…! —la cara del hombre era todo un poema. Estaba claro que no se esperaba aquella reacción. Ni siquiera fue consciente de que ella le habló en coreano, solo que lo había entendido. —¿A qué ha venido esto? —se miró de arriba abajo y entrecerró los ojos de esa manera que solo él podía hacer una vez que se había quitado las gafas de sol. De esa manera que provocaba más de un escalofrío en los que le conocían. —¿Pero tú sabes lo que vale esto?  —preguntó mientra se sacudía el refresco de la ropa que estaba empapada… y pegajosa. —Maldita sea.



Dara intentó contenerse la risa, de verdad que lo intentó, pero de repente una carcajada estalló lo que sirvió que el chico la mirara con cara de “quieres morir” claramente reflejada en la cara. Eso sólo provocó una nueva reacción: que la chica soltará otra carcajada y mirara hacia Noa con los ojos claros chisporroteando.



—Siempre has querido hacer eso, ¿verdad?



-No se cuanto cuesta eso ni me importa. Por mucho dinero que tengas para comprar cosas caras, está clarísimo que no lo tienes para comprarte decencia, respeto ni buenos modales.



Y dicho esto la mujer entró al coche,en la parte de atrás, sentándose tranquilamente a la espera de que esa gente la llevara donde la tenía que llevar,como si fueran sus chofers. No volvió a mirar la cara de aquel hombre.



-Heechul, tranquilo, somos nosotros los que hemos llegado tarde -contestó el otro chico que también intentaba contener las carcajadas desacostumbrado como estaba a que nadie le plantara cara a su compañero de aquel modo, lo cual ya daba unos cuantos puntos a aquella chiquilla. Al menos ya sabía porque su hermano se reía tanto con ella.



-Pues si, siempre quise hacer eso -le dijo a su amiga en esta ocasión en castellano.- Y esta ajhumma me lo ha puesto a huevo.



Dara consiguió meter las maletas en el coche entre risas mientras que Heechul respiró hondo intentando tranquilizarse hasta que una palabra apareció de repente en su cerebro con un significado claro entre todo el maremagnum de palabras que no entendía. Prácticamente echó hacia un lado a la morena de pelo corto que estaba en la puerta dispuesta a entrar para sentarse y miró a la misma que le había lanzado el refresco por encima.



—¿Ajhumma? ¿quién es una ajhumma? —preguntó frunciendo el ceño. Y después voló su mirada hacia la de su compañero y amigo. —Ya sé que se lo prometiste a tu hermano, pero me niego a llevar a este par de locas a donde quiera que las tengas que llevar. —miró a la chica de nuevo. —Fuera… del… coche… ya. —ordenó marcando cada una de las palabras.
 

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