Después de tantos días de alboroto entre la mudanza y lo que había ocurrido con la gata, lo único que quería Noa en esos momentos era pasar un tiempo de la forma más tranquila posible, y eso solía traducirse en tumbarse en el sofá con un gran recipiente de palomitas, una coca cola bien fresca y ponerse cualquier dorama.
Había alguno de ellos que ya habia visto en algun momento, pero desde luego la oportunidad de verlos retransmitidos en la televisión coreana era más interesante. A esas horas (poco antes de la cena) lo que estaban retransmitiendo era Full House, una de las series preferidas de ella que sin embargo le sacaba de quicio cuando, con el paso de los episodios, esta se volvía tan lenta como se volvian los doramas cuando los guionistas tenían que extender las cosas sin saber muy bien como hacerlo.
En aquella ocasión había optado por ponerse con ropa cómoda, pero también cubierta por lo que pudiera ocurrir. Esto se basaba en unos pantalones cortos de color negro, de tela más bien fina, y una camisa blanca en la parte superior que no tenía mangas y dejaba la zona entre en cuello y la parte superior del pecho bastante descubierta, con lo cual no tenía demasiado calor. Se había recogido el pelo en dos sencillas trenzas, las cuales caían cada una a un lado de su cuello.
-De verdad…. Rain….Con lo bien que empiezas…. Capítulo dos y sabiendo lo que se le venía encima en los siguientes episodios ya empezaba a resignarse.¿Qué remedio?
Justo en ese momento llamaron a la puerta de la casa. Noa observó unos instantes la televisión y tras dejar escapar un suspiro de fastidio se puso en pie caminando hacia la misma, confiando en que fuera lo que fuera que tenía que atender no le llevara demasiado tiempo. Sin embargo cuando se decidió finalmente al abrir la puerta, las preocupaciones que había tenido hasta ese momento le pasaron por alto. Allí, delante de ella, se encontraba Donghae con una extraña caja de cartón que le colgaba de la mano.
-Buenas noches -dijo haciendo una ligera reverencia- Siwon me ha explicado que habías tenido un pequeño incidente el otro dia en las escalera, así que hemos pensado que te vendría bien esta medicina.
Alzando la susodicha caja la agitó un par de veces, con cuidado. Noa en aquel momentosóloo podía darse cuenta de que la última vez que había estado delante de aquel joven prácticamente no llevaba ropa, lo que a decir verdad aún seguía turbándola.
-Si claro… pasa… gracias -dijo haciéndose a un lado y dándole un vistazo rápido a la habitación para asegurarse de que estaba bien ordenada.
Gracias a los dioses ellas eran bastante ordenadas (o al menos no les había dado tiempo a desordenar demasiado desde que habían llegado allí) y no habia demasiado problema en que el entrara alli.
-¿Estabas viendo Full House? -pregunto el con curiosidad mientras se inclinaba hacia un lado intentando mirar a la pantalla, sonriendo como un niño pequeño por alguna razón que ella no conocía.
Noa miró alternativamente a un lado y a otro, como si no entendiera lo que le estaba preguntando.Después miró a la tele y por último no pudo evitar que una sonrisa de lado a lado se mostrara en su rostro.
-Si…¿te gusta? Si no tienes mucho que hacer y te apetece,puedes quedarte a verlo conmigo.
Ella apartó la mirada como si aquella fuera una proposición como cualquier otra aunque en realidad sabía que no lo era, que no cualquier hombre se hubiera quedado solo en casa con una mujer. Al menos eso había aprendido ella de los doramas, pero también podía ser que en estos exageran demasiado.
Sin embargo Donghae parecía estar pensándolo durante unos largos momentos hasta que finalmente decidió tomar asiento con ella haciendo antes un pequeño asentimiento con la cabeza. El sofá era bastante grande y confortable, algo indispensable dado que a las dos mujeres les gustaba pasar tiempo allí viendo películas, series o incluso algún que otro concierto. Noa, que había tenido el pie alzado sobre la mesa para poner en él unas toallas calientes, lo posó esta vez en el suelo ocultando un gesto de dolor.
-¿Fuiste al médico? Siwon me dijo que deberías ir. -dijo tomando asiento mientras dejaba un cojín de separación entre ambas.
Noa, que seguía mirando atentamente los anuncios aún sonrojada,negó con la cabeza.
-No…esque ya estoy acostumbrada a estas cosas y siempre se terminan pasando. Soy una patosa y me caigo muy a menudo. Al principio de comenzar danza también me caía, y me hice más de una lesión, pero afortunadamente nada de importancia… supongo que aunque voy mejorando con el tiempo quien es patosa lo será toda su vida.
La chica dejó escapar una risita por lo bajo al recordar cuántas veces se había caído. Por suerte el baile era algo que le gustaba mucho y no había dejado de trabajar en ella con el resultado de que hoy por hoy era algo que no se le daba demasiado mal, hasta el punto de que con la voz bastante bonita que tenía,había llegado a participar en alguna actuación en el grupo de unos amigos.
-¿Bailas? -Preguntó él repentinamente interesado- ¿Que bailas?
Noa hubiera asegurado que los coreanos no eran nunca tan directos al preguntar las cosas, solo había que ver al bueno de Rein dándole la vuelta a todo en las escenas de Full House que ahora pasaban por la pantalla.Noa frunció un poco el ceño, todo aquello le sacaba de quicio y apenas había logrado ver dos capítulos. Siempre le pasaba igual cuando quería volver a ver esa serie, olvidaba lo lenta que era.
-Si, bueno. Empecé bailando las danzas tradicionales de mi tierra de niña… luego hice tango, bailes de salon….y ahora estaba metida en danza moderna, pero claro, al venir aquí he tenido que dejarlo.
Donghae asintió y esbozó una sonrisa que le daba aspecto de niño, un aspecto muy dulce en realidad, también de niño, pero que le quedaba francamente bien.
-Pues mi hermano no me había dicho nada, menudo bribón
-El día que yo me encuentre con tu hermano veremos si no le digo dos cosas- dejó escapar ella con un bufido pues aún estaba enfadada por lo que había ocurrido el primer día, y de hecho desde que había llegado a Corea aún no había sido capaz de verlo. Quizás es que teniéndola allí se le había pasado todo el interés en ser su amigo, pero no quería pensar eso tampoco… demasiados “amigos” la habían traicionado ya y no quería que ese fuera uno más.
Donghae la miraba de reojo y, más que molesto con sus palabras, parecía realmente preocupado.
-Bueno, el es una persona bastante ocupada en realidad, piensa que mandó a alguien de confianza a buscarte, que si hubiera querido dejarte tirada en realidad no habría llamado a nadie. - tras decir esto volvió a quedar unos instantes en silencio mientras miraba el televisor- a mi también me gusta bailar, pero aún tengo que aprender demasiado.
-Supongo que tienes razón- fue todo lo que pudo responder ella.
A esas alturas ya se encontraban los dos sentados en el sofá. Durante unos instantes ninguno de los dos parecía saber bien qué decir, ella porque sabía perfectamente que cuando estaba enfadada o molesta por algo era mucho mejor callarse por no empeorar la conversación, y el… porque era tímido y en situaciones como esas no sabía demasiado bien lo que decir.
De pronto fue el dorama lo que captó la atención de ambos. Las cosas habían ocurrido tan rápido en ese momento (raro en Full house, si,lo se) que no se había dado cuenta hasta donde había llegado todo, y es que… cualquier persona amante de los doramas conocería aquella escena. La chica llegando a una fiesta, y el protagonista… sujetándola fuertemente de la mano y pegándola contra si para regalarla un profundo beso. Era curioso, pues incluso en la historia del dorama se trataba de un beso de mentira que sin embargo hizo estremecer a Noa y obligarla a dejar escapar un suspiro.
Donghae, que había tenido la mirada fija hasta ese momento en la pantalla,la miró de reojo con una expresión claramente sorprendida.
-¿Ocurre algo?
Noa dejó escapar un sonido que sonó a una mezcla entre suspiro y gruñido de resignación. Por unos momentos volvió a pensar si hablar significaría comportarse de una forma que allí no era la correcta, pero con el… le parecía que podía hablar de cualquier cosa.
-Si te lo cuento te va a parecer una tontería.
-Bueno -contestó él esbozando una sonrisa dulce en los finos labios- intentalo.
Noa bajó un tanto su cabeza haciendo que una cortina de cabello cayera intencionadamente cubriendo todo el lateral de su rostro, ocultando por si acaso la expresión que tenía ese en aquel momento. De todos modos lo que estaba a punto de confesarle era algo que a lo largo de su vida solo había dicho a Dara.
-Verás… Me preguntaba si los hombres de Corea son realmente como en las series. No es que lo dude… no me malinterpretes, ni que piense que sois malos… es solo que- tomó aire una vez más para dejar escapar al fin las palabras que tenía en la boca- en España no son así, románticos, o al menos yo nunca me he encontrado con uno de ellos.
Si ella hubiera mirado hacia el joven se habría dado perfecta cuenta de que la sonrisa en sus labios se había hecho aún más extensa de lo que ya era antes. Ella no lo sabía, pero en opinión de Donghae que le preguntara algo asi a el era como poco curioso. Sus compañeros en Super Junior decían siempre que era el más romántico del grupo, y más de un desengaño se había llevado ya a causa de eso.
-Si quieres que te de mi sincera opinión creo que en los dos países vemos el amor de forma distinta. En occidente… creo que hacéis las cosas más rápido, sois más impulsivos…y aquí… Dedicamos más tiempo a cada cosa que hacemos, lo tomamos con más tranquilidad y más dedicación.Pero el daño existe igual en todos los países, y las personas siempre serán diferentes entre sí.
Donghae estaba también sorprendido de hablar tanto con una persona que realmente le resultaba desconocida, pues era tímido y a pesar de que solía caer bien a la gente bastante rapido,a el le costaba abrirse a los demás.
Noa terminó alzando la mirada. Los ojos le brillaban ligeramente, casi como si estuviera a punto de llorar. El joven sintió entonces como si aquella preguntaba que acababa de hacerle, por tonta que hubiera podido parecer, escondiera algo detrás. Sin embargo Noa se obligaba siempre a sonreír, fuera cual fuera la situación que tuviera que afrontar.
-Supongo que entonces bailar no es lo unico que haceis bien- contestó al tiempo que flexionaba una pierna para sentarse directamente sobre ella en el sofá, mirándole - Oh! tengo otra pregunta mas que hacerte, pero te advierto que esta puede parecerte aún más estúpida que la anterior.
Donghae también se giró ligeramente para mirarla a los ojos mientras hablaba. Puede que no hubiera captado el tono divertido que ella había intentado darle a lo que había dicho, pues su expresión era más seria de lo que hubiera podido esperarse, quizás por las palabras que ella había dicho anteriormente.
-¿Hay alguna academia de danza del vientre en Seoul?
El la miró fijamente durante unos instantes y después, cuando se dio cuenta de lo que la mujer estaba preguntándole, éste abrió los ojos enormemente.
-¿Que?
Estaba claro que la preguntaba le había descuadrado y es que… lo cierto es que allí poca gente se interesaba en aquel tipo de baile, al menos en los ambientes que él frecuentaba, con lo que no conocía a nadie que se dedicara a eso. Por otra parte, el imaginarse a una mujer que en Corea pudiera vestir ese tipo de ropas sin dedicarse a… bueno,la mala vida, le hizo subir los calores sin darse cuenta. Sin embargo Noa alzó las manos en gesto de calmas.
-Es que llevo practicandolo unos años, me viene bien para relajarme y para hacer ejercicio… No quería que por venir aquí perdiera la buena forma, ya me entiendes…no es nada más que eso.
La boca del chico, que había estado completamente abierta hasta ese momento sin que el se diera cuenta, se cerró lentamente. Lo cierto es que tal y como lo decía ella tenía su sentido. ¿Si algunos de sus compañeros hacían ballet para mantenerse en forma porque una mujer no podía hacer algo asi?
-Pues lo cierto es que no lo se, pero si quieres puedo preguntar…a mis profesores de baile -dijo relajándose finalmente e inclinándose un poco hacia atrás para relajar la espalda que se había puesto realmente tensa en cuestión de unos segundos- lo cierto es que a mi tambien me gustaria aprender a bailar eso,si dices que es tan útil… considero que cuantas más cosas se aprenden en esta vida, mejor ira, pero es algo sólo reservado a las mujeres.
La joven torció ligeramente la cabeza hacia un lado ,mirándole, de forma muy similar en realidad a como lo hacían los perros cuando no entendían algo.
-Pues en realidad no, puede aprenderlo quien quiera, aunque si es verdad que la mayoría de las que lo bailan son mujeres, pero esto es sobre todo porque en los países árabes es impensable ver a un hombre bailando de esa forma.
La mano de Noa se alzó para que el dedo índice rascara ligeramente la punta de su nariz, pensativa. ¿Seria bueno que un hombre coreano bailara así? Después de todo sabía que el tema de la homosexualidad no estaba bien visto allí, y a más de un joven había visto tildar de tal cosa solo por practicar algo asi.
-Entonces…¿Me enseñarás?
Aquello sacó a la mujer completamente de sus pensamientos dado que se trataba de una petición que desde luego ella no esperaba.
-¿Yo…? -inquirió con un hilo de voz-¿Ahora?
-Claro…¿Por qué no? No suelo tener muchos ratos libres como éste- contestó el joven al mismo tiempo que se ponía en pie tendiendole la mano a ella para ayudarla a levantarse y que no se hiciera más daño del debido en el tobillo aún dolorido.
Noa decidió adelantar la mano y tomar la del joven, después de todo el capítulo ya había terminado y no tenía nada más que hacer por el momento aquella tarde. A pesar de las clases de coreano que estaban recibiendo durante unas horas al día, lo cierto es que el resto del mismo resultaba bastante tranquilo dado que aún no habían terminado la universidad.
-Espera aquí, necesitamos la música adecuada.
Después de decirle aquello la mujer desapareció hacia su habitación disimulando en la medida de lo posible la cojera que aún tenía. Entre la gran cantidad de cds que guardaba terminó seleccionando los que su profesora de danza le había dicho que eran mejor para aprender. Era un tipo de música que solía utilizar para relajarse, pero en aquella ocasión se sentía realmente nerviosa.
Cuando volvió a la habitación que hacía las veces de salón Donghae se encontraba examinando con curiosidad las fotos que había en la pared, muchas de las cuales representaban Santander o el pueblo de ellas.Eran fotografías sencillas,pero lo cierto es que resultan hermosas y le daban una atmósfera de calma a la habitación.
-Es mi tierra,donde vivía antes de irme a Barcelona a estudiar -señaló ella en voz baja explicándose sin dar demasiados detalles pues estaba más que segura de que el hombre no tendría la menor idea de España.
-Es muy bonito- aseguró él con un tono de voz que al menos a Noa no le dejó la menor duda de que estaba hablando completamente en serio.
-Si que lo es -afirmó ella que se sentía realmente orgullosa de su tierra. Después avanzó un poco hasta llegar al aparato de música que se habían comprado allí, uno bastante bueno gracias a que ese tipo de cosas estaban mucho más baratas que en España- Bueno,he traído un poco de mi música… te ayudará a bailar mejor, aunque no es lo que soléis escuchar por aquí espero que te guste.
La música en realidad era bastante lenta, relajante, con instrumentos de viento que con su brisa te transportaban directamente a las dunas del desierto. Las caderas de la joven comenzaron a moverse al mismo tiempo que la música comenzó a fluir por la habitación.
-Lo más importante es que sientas como la música entra en ti… cierra los ojos… -susurró siendo ella misma quien alzaba la mano para con cuidado,posar los dedos sobre los párpados del joven haciendo que ese los cerrara.
-¿Has enseñado alguna vez esto? -preguntó Donghae mientras adelantaba lentamente las manos para posarlas directamente en las caderas de ella,siguiendo su ritmo.
Noa se estremeció. Las manos de él eran delicadas pero al mismo tiempo la aferraban con fuerza. Se sentían cálidas pero a la vez suaves. Estaba tan cerca de él que podía apreciar su aroma, no a ningún tipo de perfume… sino a hombre… a ropa recién lavada,a piel recien cubierta por el agua y el jabón en una ducha.
Abrió los ojos, le miró… y el la miró a ella.






